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Mostrando entradas con la etiqueta pensamiento. Mostrar todas las entradas
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martes, septiembre 6

Tecnología y ética malévola

 


 ¡Cocinar! ¡Qué gran invento! El hombre de las cavernas dio un salto en la historia cuando aprendió a hacerlo. Poco más de un millón de años atrás un anónimo “salvaje” se apoderó del fuego en alguna comarca del planeta.

jueves, abril 13

Cultura criolla e iglesia



La cultura criolla nunca desarrolló antagonismos medulares con el dominio colonial español. Es la tesis que sostiene Rigoberto Segreo en su libro La Iglesia en los orígenes de la cultura cubana, donde analiza el

martes, abril 4

A pensamiento



El carácter científicamente transgresor del pensamiento de RigobertoSegreo tiene múltiples aristas. A similitud de otras oportunidades, reitero que uso el término transgresión como condición indispensable para

martes, septiembre 13

Fresquecito como la historia




La historia suele referirse a acontecimientos casi olvidados en el tiempo, sin embargo, conserva la frescura. Sobre todo cuando encontramos a quienes escriben acerca de cómo se ha escrito la historia. En

lunes, mayo 18

Martí: el sendero al mejoramiento humano



Un volumen pleno de rompimientos que te sacudirán. Siete capítulos llenos de peculiaridades de Martí. Páginas donde quedan halagados, tanto ateos como cristianos, siempre que mantengan posiciones consecuentes; y termina molestando a unos y otros, si están marcados por la intolerancia. Así es el libro Ética cristiana en la poesía de José Martí de la Dra CarolinaGutiérrez, publicado por Ediciones Holguín en el 2014. Tras su agudo análisis, la autora te lanza la concepción martiana “Hasta muertos dan ciertos hombres luz de aurora”[1].
Mucho se ha buscado en la obra de Martí a lo largo de décadas.

lunes, abril 6

Códigos de un pensador



El pensamiento sabe revelar sus propios códigos. En oportunidades, cuesta trabajo comprenderlos pero, finalmente, terminan esclareciéndonos. Ese es el mérito fundamental que le encuentro al documental Sobre las tablas de la vida de los realizadores Sandra Fagales, Laurén Céspedes, Raúl Algarín y Rodolfo Ramírez del Grupo de Tecnología Educativa, del Departamento de Comunicación Institucional, de la Universidad de Holguín.
Los veinte minutos de imágenes en movimiento dan al espectador las claves para entender las concepciones historiográficas y revolucionarias del Dr. C. Rigoberto Segreo Ricardo. Fragmentos de intervenciones del finado, felizmente conservadas, unidos a las opiniones de cinco colegas y dos familiares, hábilmente mezcladas en forma de conversación, son suficientes para rendir un mínimo tributo a la bien ganada admiración que este intelectual se ha ganado.

lunes, enero 19

Segreo en mi palabra y en la letra de Abreu



Quienes han seguido PensamientoIberoamericano conocen que a la figura de Rigoberto Segreo le he dedicado másde una entrada. Siempre he destacado su amor por la diversidad y la polémica. Hoy ofrezco mi opinión actualizada.

A finales del 2013, mi colega y amigo José Abreu Cardet, conocedor del emprendimiento en que me encuentro desde el 2012, me solicitó unas primicias del trabajo y terminé siendo entrevistado.

sábado, diciembre 27

Bolívar. Tres bases de su pensamiento



Bolívar había perdido su filo revolucionario. Era una venerable estatua sobre un pedestal de mármol, incapaz de transformar el mundo de hoy. Así lo había retratado la historiografía decimonónica y de la centuria siguiente.  Sus cultores rechazaban  al hombre que llamase a terminar los cambios que un día había iniciado. Preferían un adorable adalid de viejas campañas sin mayor trascendencia en el presente.

viernes, octubre 24

3 precauciones para evitar las guerras por el agua



Las guerras por el agua pueden convertirse en el tema preferido de los historiadores en pocos años. Digo, si queda algún historiador para contarlas, porque la falta del preciado líquido es más letal que una explosión nuclear. De la explosión atómica algunos se pueden librar en refugios construidos al efecto. Sin embargo, el ser humano apenas sobrevive unos pocos días si el estado  sediento se prolonga. 

martes, octubre 14

Los estudios de pensamiento y las parcelas académicas



El futuro de los estudios del pensamiento descansa en las ideas de los investigadores actuales. Por años, se han sumado nuevos especialistas a la modalidad que antes era ignorada. Inmersos en las indagaciones es posible encontrar a filósofos, historiadores, juristas, politólogos, estetas, pedagogos, economistas

jueves, abril 12

El difícil momento de la partida

El viaje a la inmortalidad comienza cuando se imprime la primera huella capaz de perdurar por la inconmensurabilidad de los tiempos. Rigoberto Segreo dejó un trazo profesional profundo cuando abrazó la profesión de historiador. El hecho ocurrió muchos años antes de que sus riñones se negaran a estar a la altura de su talento.

Educador desde temprana edad, hoy sumamos miles quienes portamos en nuestro conocimiento las ideas que un día nos transmitió en el aula, o nos mostró con su comportamiento en la vida diaria. Su enseñanza abarcó la instrucción y ese profundo universo que se abre con la ética.

Segreo se reconoció siempre como un intelectual comprometido. Amaba mucho a su patria para no pensar y actuar por ella. Siempre reconoció ser un intelectual orgánico del patriotismo y las esperanzas de progreso para su entrañable archipiélago caribeño.

Abundan las ocasiones donde, públicamente, criticó a los intelectuales liberales, aquellos que solo piensan en si mismos sin consideración de intereses sociales de ningún tipo. En dirección contraria, también fustigó las actitudes serviles, conformistas, que todo lo aceptaban y lo recubren de un manto “sagrado” para eludir las críticas rectificadoras. No pocas escaramuzas protagonizó en defensa de tan nobles ideas.

Estudioso habitual de la historia de Cuba, entregó múltiples horas a la investigación de la relación entre la iglesia católica y la formación, conservación y enriquecimiento de la nación cubana. Su inmersión en el tema fue multilateral y, consecuentemente, analizó los momentos de sincronía  y diacronía.

Terreno fructífero en su actividad fue el pensamiento cubano, en especial, el de las concepciones nacionalistas burguesas; él encontró un vacío investigativo provocado por la concentración de las indagaciones en las corrientes de pensamiento emancipatorias de raiz más popular, a despecho de los aportes del liberalismo cubano.

No fue pionero en el intento, encontró a varios iniciados, verificó sus posiciones académicas y vertió, modesto, su sabia opinión. Intentó rescatar figuras tratadas de manera unilateral, desvelar el amplio rango de problemas que preocupó a los pensadores de la república blanquinegra, aparecida en múltiples libros. También vivió convencido de las limitaciones de aquellos hombres para materializar los proyectos que proponían.

Cuando sintió cercano el momento de la despedida, entregó su cuerpo a los galenos y su mente a la creación. Vivió entonces con una intensidad inigualable. Sus frutos brotaron como simiente vigorosa en suelo fértil. En los años inmediatos las editoriales nos entregarán las joyas de sus ideas.



A   Q   U   I


Sin embargo, queda una por conveniar su impresión; la reservaba, aunque ya había expresado su conformidad con lo escrito. A pesar de todo, la obra sistematizadora mayor marchó con él. Solo quedan, para nosotros, los comentarios que realizó en las polémicas y conversaciones con los colegas, las ideas que vertió en sus conferencias y las sugerencias que realizó a sus tutorados.

Ellas demuestran lo avanzado de su concreción, mas, la construía a ladrillitos y aunque en su mente estaban los planos  del edificio completo, un inoportuno  y doloroso destello nos ha privado de ella.

Junto a la perspicacia y dimensión de sus obras, Segreo dejó un rastro de entereza, de amor filial reciprocado, de amistad sincera y reiterada, de principios intachables. El recuento es muy largo y el espacio, tan efímero, como el instante cuando nos dijo ¡hasta siempre!

jueves, abril 28

Otro talento holguinero en la Academia de la Historia



Holguín se viste de gala, tres de sus talentosos historiadores han sido seleccionados por la Academia de la Historia de Cuba para integrarse como miembros correspondientes. Uno de los hombres que ha logrado tan meritoria designación es José Vega Suñol.

Él es Doctor en Ciencias Históricas, título obtenido en la Universidad de La Habana en 1992. Se ha especializado en Etnología, Historia y Cultura Regional. Dedicado por décadas a la investigación, la docencia y la promoción cultural, ostenta la categoría de Profesor Titular del Centro de Estudios sobre Cultura e Identidad de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Holguín y de Profesor Titular Adjunto de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual del Instituto Superior de Arte en Holguín.

Gustosamente, él ha accedido a respondernos algunas interrogantes. Conocedor de las inclinaciones profesionales ya reseñadas, decido comenzar indagando sobre ellas.

MOC Has conformado una concepción sobre la regionalización histórico-cultural ¿crees que funciona en la plenitud del campo epistemológico o la limitarías a una herramienta para manifestaciones culturales específicas?

JVS
Todavía no he logrado tener una concepción acabada sobre la regionalidad histórico-cultural. Al incursionar en los estudios regionales cubanos lo he hecho limitándome a la región de Holguín, básicamente, porque el volumen de información y conocimientos para lograr un montaje analítico de las regiones histórico-culturales de Cuba es una tarea que puede abarcar más de una vida y solo el tiempo me da para esbozar algunas hipótesis preliminares que tal vez puedan ser tomadas en cuenta por futuros investigadores.

Tampoco albergo la pretensión de que mis propuestas teóricas y metodológicas sobre los estudios regionales funcionen a plenitud en todo el campo epistemológico que comprende este objeto del conocimiento; por el momento, aspiro solo a que sirva de referencia para adentrarnos en la región de Holguín, y que contribuya a la elaboración de modelos para otras regiones, aunque tengo mis dudas al respecto, ya que las formaciones regionales de Cuba no han seguido procesos idénticos en su constitución; es más fácil encontrarse con la diversidad que con un sentido de unidad histórico-cultural en la organización regional cubana. También parto del aporte de otros historiadores dedicados al tema, como Olga Portuondo y Hernán Venegas.

Por otro lado, existen distintos modelos de regionalización: a la regionalización geográfica, económica o histórica se le pueden incorporar otras variables de regionalización como la etnográfica, la lingüístico-cultural, etc. La metodología regional puede moverse tanto en un nivel general de regionalización, por ejemplo, el de región histórica, como en un nivel específico, digamos para abordar una manifestación cultural concreta.

Me estimula encontrar en Internet cientos de trabajos sobre historias y culturas regionales y locales de todas partes del mundo, lo cual es un indicador de la importancia que tienen para los pueblos y para la ciencia.

MOC Vega ha publicado, entre otros, los libros: Norteamericanos en Cuba: estudio etnohistórico, Fundación Fernando Ortiz, La Habana, 2004; Archivos de Cuba, Ediciones Unión, La Habana, 2004 (coautor) y Región e Identidad, Ediciones Holguín, 2002. De ahí mi pregunta al respecto.

Eres un estudioso de los aportes estadounidenses a la cultura cubana, sin embargo, en el agitado contexto contemporáneo donde se desarrollan las relaciones, o no relaciones, entre ambos gobiernos ¿piensas que esa dote cultural es aquilatada en su dimensión plena?

JVS
Comenzaría diciendo que Estados Unidos es un referente familiar de peso en la cultura cubana y en la mentalidad del cubano. La cultura ha sido hasta ahora una de las fuentes vitales de intercambio entre Estados Unidos y Cuba, desde los tiempos coloniales. Músicos, poetas, novelistas, científicos y pensadores cubanos han pasado por Norteamérica desde el siglo XIX y viceversa; y para ambos lados ha ido un intercambio necesario, útil y de provecho mutuo; también es oportuno reconocer que los componentes formativos de la cultura norteamericana guardan determinadas analogías con la cultura cubana, a pesar de no ser idénticas sus matrices.

En ambas culturas interviene la europeidad: en nosotros España, en ellos Inglaterra; en las dos orillas tuvieron una participación las culturas africanas; hubo negros lucumíes, congos y mandingas tanto en Norteamérica como en Cuba; las comunidades indígenas en ambos lados fueron prácticamente arrasadas y por eso no legaron un peso sustantivo aunque no despreciable en las respectivas culturas; otro factor común es que Estados Unidos y Cuba fueron escenarios desarrollados a partir de las migraciones de gentes de muchas partes del mundo, las dos culturas presentan cierta vocación de universalidad, el haber sido gestadas por migrantes de diferentes latitudes.

Sin embargo, hay también una profunda diferencia cultural entre Cuba y Estados Unidos: el proceso de integración no ha sido el mismo ni se ha desarrollado en la misma dirección; el pueblo cubano resulta más integrado en el orden étnico y cultural que el norteamericano; en este prevalece todavía una profunda segregación tanto étnica como racial, verificable incluso a escala urbana; Estados Unidos está lleno de nichos culturales cerrados a otros, de comunidades y minorías étnicas que, por determinadas razones históricas y sociales, no tenemos nosotros. Las diferencias comprenden también la escala de valores; hay valores compartidos y no compartidos, como la apología del mercado y el consumismo.




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MOC Entre las organizaciones a que pertenece, encontramos a Vega en la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y en la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC). Es miembro del Tribunal en Ciencias Históricas, Presidente de la Cátedra de Antropología Cultural Fernando Ortiz de la Universidad de Holguín. Como hombre relacionado con los estudios culturales, es posible hurgar en sus ideas sobre algunos conceptos y su aplicación en la praxis.
El concepto de transculturación reafirma una cualidad distintiva al producto de la interacción entre más de una cultura. No obstante, es común identificar rasgos hispánicos y hasta africanos, en lo cubano, como si se tratase de un rompecabezas ¿qué validez científica confieres a resultados presentados de ese modo?

JVS
Tendría que comenzar diciendo por qué Fernando Ortiz propuso el término transculturación, el cual fue muy bien acogido por un antropólogo de la dimensión de Bronislaw Malinowski; sencillamente, porque el término aculturación, aportado por la antropología anglosajona, no podía explicar los procesos históricos y culturales que habían intervenido en la formación del cubano.

Ortiz dejó bien claro que la africanidad, como la hispanidad, no son más que antecedentes étnicos y culturales, pero no puede confundirse lo africano y lo hispano con lo cubano, porque se trata de una nueva cualidad étnica y cultural, diferente por completo de aquellos antecedentes, de los cuales el cubano es un consecuente.

Cuando José Martí explicita “cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro” sitúa la cubanidad en una posición supraracial, ajena a toda división de la sociedad según el color de la piel; por eso es insostenible hoy hablar de grupos “afrocubanos” o “hispanocubanos” ya que quien define la cualidad específica y distintiva de un pueblo no es el origen epitelial ni sus precursores en el tiempo sino su cultura y las posibilidades de participación en ella.

MOC Mira por un momento hacia atrás y hacia delante de la antropología cubana y holguinera ¿qué pronóstico infieres?

JVS
Si miro hacia el pasado de la antropología cubana con la primera figura que me encuentro es con Fernando Ortiz, cuya obra es fundadora de esta disciplina en nuestro país, a pesar de contar con una Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba desde 1877. Ortiz se encuentra con el ser cubano a través de una de sus aristas más obviadas, el negro, fundador, junto al español y a muchos otros, del pueblo cubano.

A partir de Ortiz los estudios antropológicos en Cuba comienzan a transitar en dos direcciones básicas: la cuestión racial, como problema-debate, por su peso específico en la construcción de la cubanidad, y el rescate de las culturas populares como objeto de estudio, porque el negro es uno de los asideros de lo popular en la cultura cubana; pero el legado mayor de Ortiz fue convertir la investigación antropológica en un instrumento para saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos, para él la antropología no es letra muerta sino un recurso del conocimiento y la transformación social.

Mirar en perspectiva de futuro el discurso antropológico cubano es casi un acto adivinatorio, pero te lo puedo resumir en pocas palabras: responsabilidad social; la antropología cubana, que goza de buena salud gracias a la formación de nuevos y excelentes especialistas en estas últimas décadas, ubicados en centros de investigación y en las universidades, tiene la tarea de acometer trabajos dirigidos a conocer, explicar, interpretar y resolver, las problemáticas surgidas de la práctica sociocultural; como la tecnología antropológica se ha especializado en micro-escenarios, apuesto por su mejor utilización en los estudios comunitarios y grupales, en la ambitalidad urbana, en el mejoramiento de la eficiencia laboral, entre otros usos que pueda tener.

En cuanto a la antropología holguinera hay que reconocer algunos antecedentes, Diego de Ávila y del Monte, nuestro primer historiador local, fue un antropólogo ingenuo, si se quiere aceptar el término, porque nos legó la única genealogía existente hasta ahora de las familias fundadoras de Holguín, y José A. García Castañeda, quien en su obra Así es Gibara, publicada en 1957, se acerca bastante a una caracterización socioantropológica del holguinero; Castañeda fue uno de los precursores de esta rama del conocimiento entre nosotros.

También es oportuno mencionar a otros investigadores que han aportado a la antropología en Holguín en los últimos años, uno de ellos fue José Manuel Guarch, reconocido arqueólogo; José Novoa Betancourt, quien ha empleado recursos del saber antropológico en sus acercamientos al Holguín colonial, principalmente sus indagaciones sobre la esclavitud; José Abreu Cardet, quien nos ha ofrecido una visión de las guerras de independencia en Cuba desde la historia social, a partir de los hombres y mujeres que participaron en ellas, el papel de la familia y el barrio en estos acontecimientos; debo agregar a dos colegas de mi departamento en la Universidad de Holguín, el Dr. Carlos Córdova, por sus estudios sobre el espiritismo de cordón, y el Dr. Alejandro Torres por sus trabajos sobre el campo religioso holguinero, quien ha empleado técnicas y métodos de investigación avanzados y a quien considero el más actualizado y prometedor de los antropólogos jóvenes en la provincia.

Pero ya que me pides un pronóstico de futuro sobre esta rama, te diré que el talón de Aquiles de la ciencia social en Cuba se encuentra en la introducción de los resultados, de nada sirve investigar para luego dormir el sueño eterno, en espera de su aplicación. El reto requiere una mejor comunión entre los actores y los usuarios del resultado. Vista así, la antropología en Cuba puede y debe ser un instrumento para lograr el perfeccionamiento de nuestra sociedad, un recurso al servicio de la transformación cualitativa de nuestro cuerpo social y cultural.

MOC La inclusión del Dr. Vega Suñol en la Academia de la Historia no es causal. En los últimos años, junto a su trayectoria científica, ha obtenido varios reconocimientos y premios: Pedagogo del siglo XX cubano y Personalidad científica en Holguín. Fue Premio de la Crítica en Ciencias Sociales, 2006. De ahí mi curiosidad por su impresión respecto a su inclusión en la Academia.
¿Cómo ves los días que vienen, ahora que eres miembro correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba?

JVS
En efecto, me comunicaron que soy miembro correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba, ese reconocimiento es válido y significa mucho para mi persona, todavía más cuando supe que la elección fue directa y secreta, realizada por el grupo gestor de esa Academia, que como sabes se crea en 1910. El rescate de esta institución en el siglo XXI, a cien años de su fundación, revela el valor y la importancia cardinal que le brinda el Estado al ejercicio científico del discurso histórico, como afirmación del ser cubano.

Mi obra científica, en el terreno de la historia social, no es lo suficientemente abundante pero agradezco que lo poco que he hecho haya sido tomado en cuenta, lo que verifica que los modestos resultados alcanzados hasta ahora han servido a muchos otros y han sido evaluados positivamente por la comunidad científica y académica de mi país. Pero es oportuno hacer justicia, porque buenos y prolíficos historiadores holguineros no fueron contemplados en esta primera selección, aunque convencido estoy que en algún momento, más temprano que tarde, formarán parte de su membresía.

Ser miembro de la Academia de la Historia de Cuba es un reto para los días por venir, implica una responsabilidad adicional, un mayor volumen de trabajo y un encargo social que sabré dispensar con resultados a la altura de sus exigencias.

viernes, marzo 11

La enfermedad del continente

El mestizaje ha sido condenado. Para algunos, es una cualidad satánica, un lastre en los pueblos que encuentran su personalidad histórica en él. Entre tantas cosas, se le responsabiliza con el atraso latinoamericano. Es una degeneración racial que conlleva a la inferioridad cultural.

Durante las primeras décadas del siglo XX, cuando buena parte de la intelectualidad latinoamericana buscaba explicaciones al precario ambiente donde vivía, acudió a teorías como la descrita, que atravesaron el Atlántico, procedentes de los centros de poder europeos y norteamericanos.


La preocupación por el progreso es legítima. Cuando la ruta de los pueblos carece de una brújula que lo señale, es comprensible y válida la búsqueda de las razones que han conducido al retraso en la conquista de la llamada “civilización”. Sin dudas, el conocimiento de las causas permite la búsqueda de soluciones.

Sin embargo, la apropiación de cualquier teoría siempre requiere de una actitud crítica. El diálogo detenido con sus planteos fundamentales, ha de aquilatar sus bondades y desechar los elementos con signo regresivo. En la época de referencia, esta parte del mundo albergó a algunos historiadores poco dispuestos a exámenes con esa óptica. En consecuencia, múltiples concepciones positivistas e irracionalistas, sobre todo relacionadas con la filosofía de la vida, propugnada por Nietzche, fueron asumidas sin mayor preocupación.

La obra del historiador boliviano Alcides Arguedas es un ejemplo de la producción científica basada en tales presupuestos. “Pueblo enfermo”, tituló al libro donde expone con mayor claridad los principios que regían en su pensamiento.

Arguedas tuvo una activa participación en las luchas intestinas bolivianas de finales del XIX. Luego, encaminó su vida dentro del contexto diplomático, de tal modo, por largas temporadas Bolivia quedó a sus espaldas para adentrarse en el brillo de las capitales europeas. Los indiscutibles avances que experimentaba aquel ámbito lo deslumbraron.

Como amante de su tierra, se cuestionaba las desigualdades y, en busca de responsables, la acusación cayó sobre el indígena. En el fondo, los prejuicios raciales hicieron mella en su espíritu.




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Cuando Arguedas buscaba motivos, encontraba satisfacción a su interés con tópicos como la ubicación geográfica, el clima y, por supuesto, la inferioridad racial. Vació estas ideas en sus novelas históricas y en las versiones historiográficas sobre los acontecimientos bolivianos. Así quedó signada su “Historia general de Bolivia, el proceso de la nacionalidad (1809 – 1921)” que fuera impreso en Barcelona, cuando corría el año 1922.

Su concepción historiográfica era regida por el papel de los grandes hombres. El pueblo, mestizo en altas proporciones, aparecía en sus libros solo para recibir epítetos de “chusma”, “plebe” y la “cabeza del monstruo”. Quizás desorientado entre los distantes extremos donde se movió la historia boliviana tras la independencia, analizaba el proceder de las personalidades de manera tan contradictoria que dejaba escasos elementos para tomar partido de manera objetiva. Tal resultaba su pesimismo.

Él careció de la sensibilidad imprescindible para beber en las obras con signo totalmente diferente, que salían al unísono con las suyas. Me refiero a libros como “Nuestros indios”, producto del ingenio del peruano Manuel González Prada, que vió la luz en 1908, y “La raza cósmica: misión de la raza iberoamericana”, publicada en 1925 por el mejicano José Vasconcelos, por solo mencionar dos de ellos.

La búsqueda de lo auténticamente nacional discurre, en ocasiones, por vericuetos intrincados, donde la esencia puede desnaturalizarse y el fruto final es totalmente contrario al propósito de la indagación. Es imposible reducir la historiografía a sus componentes y subestimar los elementos de cientificidad, cosmovisión y humanistas que también moldean sus funciones.

viernes, marzo 4

Olguita y la “Distinción Casa de Iberoamérica”


La condición de alumno no termina con la graduación. Continúa toda la vida cuando se tienen educadores de gran talla. La idea estuvo presente en la entrega de la Distinción Casa de Iberoamérica a la Dra. Olga Potuondo Zúñiga en el marco de la Feria Internacional del Libro.

Como un momento más de “Cuba en Iberoamérica: la isla posible”, en la tarde del viernes 4 de marzo se celebró la ceremonia en la institución de marras. Olguita - como es conocida entre sus allegados – tiene una trayectoria educacional excepcional.

Dos años antes de concluir sus estudios ya estaba en un aula impartiendo clases, con la categoría de instructora no graduada. Ese hecho definió su vida. La siempre joven, camagüeyana devenida santiaguera, Olga Sarina Portuondo Zúñiga, ha sido una orfebre de generaciones por más de cuatro décadas.

Ha impartido cursos de pregrado, postgrados, maestrías y doctorados. Ha tutorado de trabajos de curso, de diplomas, y tesis doctorales. Sus conferencias y participaciones en eventos llegan a un amplio ámbito: Cuba, España, Francia, Brasil, México, Colombia, Guadalupe y Martinica, Haití, Estados Unidos y Alemania.

En busca de su sabia guía, frente a ella se han sentado doctorantes y profesores de las universidades de Harvard, Nueva York, Carolina del Norte, Florida, Pennsilvania, la Complutense de Madrid, las de Andalucía, Oviedo, Murcia; Lyón, El Havre, Burdeos III, Paris I y III, Pau, Toulouse, Nanies, York, Montreal, Toronto, Veracruz, Chapingo, La Autónoma de México, Australia, Santo Domingo, Río Piedras de Puerto Rico, Inglaterra, Irlanda, Colonia, Bonn, Bermudas y un listado todavía más largo.

Por sus méritos es miembro de la Academia de la Historia de Cuba, de la Comisión Nacional de Grado Científico, de múltiples Consejos Científicos de organismos y de Consejos Editoriales de revistas y casa editoras.




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Su intervención “La historia y los intelectuales ante los desafíos actuales” resultó enfática en el diálogo de las ciencias históricas con otras disciplinas y en el destaque de la peculiaridad regional como forma de construcción de una historia nacional.

Sus palabras dieron origen a un interesante intercambio con los presentes donde se tomaron ejemplos de procesos cubanos que todavía requieren un enfoque mucho más consecuente. En particular, la insurrección del partido Independientes de Color a inicios del siglo XX cubano, cuyas versiones han comenzado a desmitificarse en los últimos años.

Las palabras de la destacada intelectual estuvieron movidas por el deseo de integración nacional, más que por la creación de sentimientos discriminatorios entre presuntas víctimas de la marginación. El acento que le confirió al vínculo de la historia con la literatura, también resultó interesante.

Además de la mencionada Distinción, el Sectorial Municipal de Cultura también le entregó La Flor de Holguín, como reconocimiento a su labor y a las relaciones mantenidas por años con el territorio.

Amnios se apoderó de la ínsula


La poesía es una forma de expresión del pensamiento. Una forma peculiar, que se construye desde los sentimientos y las vivencias. Ella es idea, imagen figurada; genera, a su vez, nuevas ideas. Bien merece un lugar distintivo en la actividad humana, de ahí la importancia de una revista dedicada, integramente, a ella. Amnios tiene ese privilegio.

La Feria Internacional del Libro trajo consigo la reedición del espacio “Cuba en Iberoamérica: la isla posible”. Es un momento tradicional en la programación de la Casa de Iberoamérica durante ese evento de la literatura que abarca a todo el país. En el marco del mismo y dándole calor a la lluviosa mañana del viernes cuatro, la investigadora de dicha institución y conductora del programa televisivo Ad Libitum, M. Sc. Yuricel Moreno, tuvo a su cargo la presentación del Número dos de la mencionada revista.

Con la desenvoltura y dominio que le son característicos, la joven intelectual realizó un ameno recorrido por los materiales allí recogidos. Según demostró, la revista supo integrar lo clásico de la producción poética cubana, junto a lo novedoso de la creación internacional, especialmente, de la realizada en iberoamérica.


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El merecido homenaje a Raúl Hernández, quien cumpliera funciones como parte del Departamento de investigaciones de la Casa de las Américas, despertó el baúl de la nostalgia. Una vida pletórica en lo artístico que en 1993 truncó su producción por voluntad de quien no quiso extenderla a sus límites máximos.

Particular interés despierta la prosa, metafórica y bella, de Lezama Lima, en esa especie de amistosa conversación que sostuvo con el intelectual español Juan Ramón Jiménez. Exiliado desde los días de la Guerra Civil Española, da la impresión que acepta dialogar en torno al mito/realidad que esconde la concepción de insularidad. En la medida que avanza la lectura, quedan al descubierto las huellas que la condición insular deja en el individuo, tanto en su comportamiento diario como en su creación material y espiritual.

Gran interés despierta la cronología sobre Juan Francisco Manzano realizada por el poeta Roberto Friol. Dentro de la servidumbre esclava del ámbito habanero del siglo XIX, destacó el poeta Manzano. Su figura es tomada, en este caso, para explicar las interioridades de su condición, difíciles, pero incapaces de desnaturalizar el alma. Sus cantos rimados adornan nuestras letras en lo infinito.

José Angel Hernández estudia en la revista la obra del argentino Juan Gelman. Es una interrogación en torno a la naturaleza de la poesía, el concepto de originalidad, sus relaciones con diversos temas de la vida cotidiana, en fin, todo lo bello del mundo desde la pupila y la pluma del poeta.

Están presentes, en las páginas recién impresas, las preocupaciones de Neruda por el pasado precolombino mexicano, esas culturas que fueron truncadas y que luego renacen en la obra de poetas del siglo XX.

Una faceta de la literatura pocas veces reseñada es la traducción. Esta vez se le coloca en lugar digno y algunos de sus cultores aparecen reseñados. Con el ánimo de vincular a los establecidos y los de mayor trayectoria por andar, al lado de las obras de del dominicano Alexis Gómez o la argentina Basilia Papastamatiú encuentran espacio los versos de un grupo de poetas jóvenes santiagueros, reseñados por la disertantes como personas que “quieren quemar el cielo”.

Así transcurrió la mañana, entre referencias a versos no leídos y evocaciones de glorias literarias. De ese modo, también quedó en la mente de los presentes una publicación de pujantes perspectivas.

jueves, marzo 3

La isla se desborda para ser posible



Los cambios se realizan primero y luego se institucionalizan. Esa fue la divisa que guió la disertación de Roberto Zurbano - director del fondo editorial de la Casa de las Américas - realizada en el marco de la Feria Internacional del Libro en Holguín.

El espacio “Cuba en Iberoamérica: la isla posible”, coordinado por el Departamento de Investigaciones de la Casa de Iberoamérica acogió el tema “Presentación del proyecto editorial de la Casa de las Américas”, sobre el cual disertó el conocido especialista.

El surgimiento del prestigioso centro habanero se produjo en momentos difíciles del proceso transformador cubano iniciado en 1959. Los nuevos rumbos del país eran repudiados por buena parte de sus vecinos y las relaciones se rompían con una facilidad increíble.

La Casa de las Américas devino en puente hacia las culturas del continente y, como el propio Zurbano afirmara, “en Ministerio de Cultura para las relaciones con Latinoamérica, aun sin existir dicha estructura”. La interacción con la cultura del continente trajo a Cuba a prestigiosos intelectuales que encontraron en la Casa un hogar para laborar.

Mario Benedetti, Manuel Galich, Ezequiel Martínez Estrada, Roque Dalton y un listado bastante extenso estuvo entre quienes hicieron cultura dentro de la revolución en interacción con Latinoamérica.



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El tema del archipiélago aislado, pero en actitud de sobrepasar sus fronteras para nutrirse con la sabia cultural de sus hermanos, fue el telón de fondo de toda la intervención. Con la pasión de los protagonistas, fue desdibujando un interesante panorama de trabajo que abarca más de medio siglo y donde la publicación de la creación continental ha estado en el centro de las preocupaciones.

Hoy, la Casa cuenta con más de un millar de títulos publicados que componen las 16 colecciones surgidas paulatinamente. Buena parte de los títulos proviene de los premios convocados por dicha institución. Uno de ellos, el holguinero Emerio Medina, galardonado en este 2011, estaba presente entre el público asistente. Su libro “La bota sobre el toro muerto” será realidad editorial en pocos meses, gracias a la actividad de la institución.

Zurbano realizó un largo recorrido por la literatura salida de los talleres Casa. Múltiples nombres y títulos fueron mencionados. Pero en el sustrato quedó la intención abarcadora de llegar a los autores de cada rincón continental. Bolivianos, haitianos, peruanos, mexicanos y hasta un argentino de la mismísima Patagonia - quien acapara el interés con su entrega, una visión de aquella parte del mundo, alejada de los grandes circuitos publicitarios, pero conocida en virtud de este esfuerzo – figuraron entre los autores mencionados.

Hubo también referencias a las cinco revistas que salen de la Casa y al esfuerzo por restaurar el patrimonio gráfico. Las colecciones de artes deben valorizarse en la medida que se expongan en diferentes ámbitos, al alcance de los pueblos a los cuales pertenecen. Jamás los almacenes lograrán incorporarle esa calidad.
La infaltable presencia de los sueños sirvió para el compromiso. Con el trabajo se desbordarán, aun más, las fronteras culturales de la isla. Así adquirirá mayor solidez en la memoria y en cotidianeidad.

miércoles, febrero 16

Nuevo miembro de la Academia de la Historia de Cuba.



La Academia de la Historia de Cuba ha revitalizado su membresía. Entre sus últimas incorporaciones figura el Doctor en Ciencias Históricas Rigoberto Segreo Ricardo. Segreo es profesor de la Universidad de Holguín.
La cosecha científica de este intelectual holguinero incluye los libros “América y Europa: encuentro de dos mundos”, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1992; “Conventos y secularización en el siglo XIX cubano”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1997, “De Compostela a Espada. Vicisitudes de la Iglesia Católica en Cuba”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2000 e “Iglesia y Nación en Cuba (1868-1898)”, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2010. 

Su designación como miembro de número de la destacada Academia llena de sentimientos nobles a quienes aprecian a Segreo, como amistosamente es conocido, pero también despierta curiosidad por saber la acogida  por parte de quien lo recibe. De tal manera, en la placidez de su hogar, una conversación personal que se desarrollaba entre ambos, devino en espontánea entrevista.

En tales circunstancias, es normal que la improvisación predomine en sus palabras, pues no hubo cuestionario previo. Tomamos sus respuestas con toda la frescura con que emergieron de su cerebro. Puede parecer que esas circunstancias pueden menguar la calidad de lo expresado, pero Segreo es persona de principios firmes y conocimiento profundo. Para él, el encuentro que sostuvimos fue solo recordar lo que ya son convicciones atesoradas en su memoria.

MOC ¿Qué significa ser miembro de número de la Academia de la Historia de Cuba?

RSR. La Academia de Historia de Cuba es una vieja institución, surgida en 1910.  Hizo indiscutibles aportes historiográficos en el contexto cubano. Fueron miembros de esta Academia personalidades como Enrique José Varona y Jorge Mañach. Me alegra mucho que se haya restablecido, bajo la dirección de un historiador insigne como Eduardo Torres Cuevas.
Imagínate, para nosotros es un honor que colegas prestigiosos nos hayan seleccionado como miembro de número de la Academia, En Holguín también fueron seleccionados José Vega Suñol y José Abreu Cardet. Pocos, si tienes en cuenta que en esta ciudad hay una fuerte tradición historiográfica, hay muchos otros compañeros que, por su obra, merecen también ser miembros de la Academia. Espero que también les llegue su oportunidad.

Esta designación me satisface. Realmente entraña un reconocimiento a las pequeñas cosas que uno ha hecho, pero en el fondo es una responsabilidad que te obliga a ser mucho más cuidadoso con tu obra.



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MOC. ¿Cuáles son los momentos de continuidad y ruptura en el pensamiento social cubano respecto al del resto de Latinoamérica?

RSR. Cuba es parte de Latinoamérica y en ese sentido se inserta en una lógica de pensamiento continental, por tanto, la continuidad de las ideas entre el continente y la isla es fluida.

Ocurre que los investigadores, a veces, no tienen en cuenta ese fenómeno y se estudian los procesos teóricos de la isla desvinculados de los procesos continentales, esto está condicionado también por cierto aislamiento cubano con respecto al continente, en determinados periodos, especialmente, en uno de los más recientes que hemos vivido.

Es evidente que la sustentación del proyecto revolucionario cubano sobre la base del comunismo internacional y especialmente soviético, creó barreras entre el continente y la isla. Pero en general,  la continuidad de los procesos de ideas ente un lugar y otro es fluido.

Hay dos momentos de rupturas que son muy evidentes, uno en el siglo XIX y otro en el XX. En el primer caso, como sabemos, América culmina los procesos de la primera independencia en los 25 años iniciales del siglo XIX y Cuba queda rezagada hasta finales de esa centuria. Esto implicó dinámicas diferentes en cuanto al curso de las ideas independentistas y, sobre todo, a sus posibilidades de realización. Es un tema muy interesante el estudio en profundidad de por que Cuba no va a la independencia junto con el resto del continente.

El otro momento, se da en la segunda mitad del siglo XX, con la Revolución Cubana que inaugura el ciclo de revoluciones socialitas en el hemisferio. Aquí se produce una ruptura profunda en cuanto a las ideas, mientras en Cuba se impone un pensamiento marxista, en el resto de América se mantiene el pensamiento liberal.

Esta ruptura fue incluso política y diplomática y alcanzó niveles continentales, sabemos que los Estados Unidos lograron manipular a los gobiernos latinoamericanos y Cuba fue expulsada de la OEA, realmente aislada. Mientras esto ocurría, a nivel de políticas de estado, las fuerzas de izquierda imitaban los caminos cubanos y se imponía una verdadera ola de insurreccionalismo continental. Con ser tan pequeña en términos geográficos, Cuba ha jugado un papel muy significativo en los procesos del pensamiento latinoamericano en la segunda mitad del XX.

Felizmente, las aguas han tomado su nivel, y Cuba se integra a Latinoamérica. Dos procesos mundiales determinan esa nueva realidad: el derrumbe del campo socialista europeo, que hace cuestionable los presupuestos teóricos del propio proyecto cubano, por un lado, y por el otro, el revivir de los proyectos de izquierda en Latinoamérica.


MOC. ¿Cuáles son los límites entre las corrientes de pensamiento social, académicamente sistematizadas, y el pensamiento cotidiano?

RSR. La teoría se expresa siempre como una síntesis de la cultura, pero está muy lejos de ser todo el pensamiento social, yo diría que el universo más amplio del pensamiento se da a nivel cotidiano. Sabemos las diferencias entre uno y otro, el cotidiano no alcanza el nivel de sistematización y coherencia del teórico, pero en cambio es un poderoso factor de movilización de las grandes masas.

Ambos existen en continuidad y relación, de tal modo que, podría decirse, la parte más dinámica del pensamiento es aquella donde confluyen su expresión teórica y su nivel cotidiano. Es decir, las ideas son instrumentos de preservación  o cambio de la realidad, en la medida en que las grandes masas se apoderan de ellas, hoy ven en él a sus más esenciales intereses representados.

En cuanto a la investigación, ocurre que solo se asume como pensamiento a la teoría y, frecuentemente, se deja fuera la manera de pensar del hombre común. Claro, este nivel es más difícil de estudiar, porque casi nunca deja constatación escrita; sin embargo, el pensamiento nunca estará completo si margina el sentir y las aspiraciones de las grandes masas.

MOC. ¿Cómo concibes la asunción de la modernidad en Latinoamérica, desde su dimensión cultural?

RSR La modernidad es un solo concepto, tanto a nivel estructural como institucional, ideológico, etc.  Los procesos en la economía y la cultura no pueden separarse, se complementan mutuamente. Por eso hablar de modernidad en Latinoamérica es un fenómeno complejo, ya que es un proceso cultural que debe superar todo un mundo de relaciones económicas, sociales y políticas precapitalistas.

La modernidad en Latinoamérica tal vez haya sido uno de los procesos más agónicos, por las deudas que va dejando con el pasado. Por ejemplo, la independencia política del primer cuarto de siglo, implicó, sin dudas, un ciclo de modernidad, pero dejó, prácticamente, intactas las estructuras precapitalistas. La oligarquía se hizo del poder político, traicionando en cierto sentido el ideal de modernidad de los padres fundadores de la independencia. Mantuvo el latifundio, la monoproducción, el monomercado, etc.

Martí era absolutamente conciente de que no se había conquistado toda la independencia, y no lo decía solo en su sentido político, sino especialmente, por la preservación del viejo orden.

Habría que esperar a la segunda mitad del siglo XIX para que las incipientes burguesías latinoamericanas promovieran un proyecto liberal de modernización más coherente. Fueron tres lo pivotes de este proceso; el nacionalismo, el positivismo filosófico y las reformas liberales.

Se trataba de ir más allá de la independencia política y modernizar las estructuras económicas y sociales, pero la endeblés de este sujeto burgués ponía los límites de esa modernidad. Se impuso en casi todo el continente la copia de modelos foráneos, - especialemrnte, el inglés y el norteamericano - mientras la modernidad se imponía a costa del indio y de las masas populares.

La burguesía latinoamericana tampoco tenía capacidad para contrarrestar la poderosa influencia del capital extranjero. El logro mayor de este ciclo moderno  es la sustitución del estado oligárquico por el estado burgués nacionalista; su rémora, era la convivencia con ciertas estructuras precapitalistas y la realización de un proceso a espaladas de las masas; lo más que pudo lograr, en su fase tardía, fue un discurso populista.

En el siglo XX la modernidad latinoamericana pasa a ser patrocinada por las fuerzas de izquierda. Ellas tienen su principal base social en las capas medias y la burguesía nacional. Podríamos considerar que la Revolución Mexicana inaugura este proceso, especialmente, con un proyecto de estado y de sociedad que defiende los intereses nacionales. Lázaro Cárdenas, con la nacionalización del petróleo y la reforma agraria, se convierte en el paradigma de este proceso,

En rigor, la modernidad es un proceso de larga duración. Lo experimenta el continente latinoamericano desde la llegada del conquistador y encuentra su primer gran sujeto social en el criollo.

El ciclo premoderno de la cultura latinoamericana, puede situarse hasta finales del siglo XVIII. Es más importante de lo que generalmente se cree, en cuanto a dibujar la naturaleza del hombre latinoamericano. La modernidad se abre paso contra ese ciclo, con todo lo que implica respecto a estructuras y en cuanto a creación artística y literaria.

Cuando tú piensas en la situación de la masa indígena actual, te das cuenta de cuáles son los límites de esa modernidad en el continente y el carácter elitista que la ha dominado.

MOC. ¿Qué papel juega el historiador latinoamericano en estos momentos del siglo XXI?

RSR  El historiador es un intelectual que tiene funciones sociales muy bien definidas. El aporte del historiador a la cultura es, sobre todo, la preservación de la memoria histórica del pueblo. Ahí radica su significación social y la importancia de su trabajo. A semejanza de un individuo que, tras perder su memoria, pierde su identidad personal, también los pueblos pierden la suya sin memoria histórica.

Mas, la historiografía es una ciencia, que estudia procesos objetivos, aunque siempre se haga desde la subjetividad del historiador. Es una elemental norma de honradez preservar esa objetividad, no subordinarse a ideologías y políticas extrañas a la ciencia histórica.

Estoy de acuerdo con Jorge Ibarra cuando dice que la historia, como ciencia, no se ha creado para justificar políticas, sino que las políticas tienen que sustentarse sobre la experiencia de la historia.

Yo creo que el historiador latinoamericano tiene una gran responsabilidad y consiste esencialmente, en ser fiel al pasado histórico como mejor manera de proyectar el presente y el futuro. Claro, la ideología también se entreteje en el discurso historiográfico y es justo que así sea; la visión del pasado siempre se hace desde el presente y en ella va toda la aspiración del historiador y de las clases a que sirve; la cuestión clave reside en no subordinar el discurso historiográfico al discurso político.

La memoria histórica es tal vez una de las herramientas culturales más importantes que tienen los pueblos latinoamericanos, para contrarrestar la ola de pensamiento neoliberal que desarraiga al sujeto y lo convierte en una simple extensión de la máquina y del mercado.

lunes, enero 17

Migraciones africanas acaparan interés investigativo europeo

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Europa tiene serios problemas por resolver. Como nunca antes, los recién llegados de más allá de sus fronteras, distan de ser bienvenidos al atravesarlas.
Pero esta vez la gente no llega desde lugares remotos del globo terráqueo. Apenas atraviesan el milenario Mar Mediterráneo, procedentes de sus costas meridionales.
Quienes sostienen este enfoque sobre los movimientos humanos con destino al viejo continente, coinciden en presentar a los científicos sociales europeos, concentrados en proponer soluciones al subdesarrollo africano para generar un alza en la oferta de plazas dentro del mercado de trabajo de esa región azotada por la pobreza, para evitar que vayan a disputárselas a los trabajadores europeos.
Durante la celebración del Sexto Congreso Iberoamericano de Pensamiento - hecho ocurrido en Holguín, entre los días 25 al 28 de octubre del pasado 2010 - el Dr. Jesús Valero Matas, profesor de la Universidad de Valladolid, dictó la conferencia “Las migraciones españolas: análisis comparativo de la emigración y la inmigración iberoamericana
Los puntos de vista del destacado especialista han generado un merecido interés en la comunidad de científicos que se ocupa del tema. Él también había participado en la quinta edición del referido Congreso, en declaraciones suyas, recogidas en el sitio web de la Casa de Iberoamérica – institución que auspicia el cónclave ya aludido – señaló los tópicos hacia donde dirigir la actividad investigativa. Entre ellos figuran:
• Los movimientos migratorios, tanto internacionales como regionales, donde se analicen las repercusiones demográficas, sociales, económicas y culturales, sus efectos sobre el desarrollo social.
• La ciencia, factor determinante en la consolidación de un modelo productivo importante, asociado a una educación superior proyectada a la innovación tecnológica. Donde se analicen los problemas de Iberoamérica y sus consecuencias en el subdesarrollo social.
• Analizar los nuevos movimientos religiosos de la sociedad iberoamericana para conocer muchas de las causas de la desigualdad social.
 Pero las migraciones también despiertan el interés indagatorio del otro lado del Atlántico. Procedente de Argentina, el profesor de la Universidad de Misiones, Bernardo Federico Neumann, fue otro de los participantes en el evento de marras. Su intervención giró en torno al aporte de los inmigrantes a la cultura de aquella región austral. Fue una propuesta que desbordó los marcos del Congreso y llegó hasta las aulas de la Academia de Artes Plásticas de Holguín.
El trabajo de ambos intelectuales demuestra la persistencia del tema entre los estudiosos interesados en el área iberoamericana. Todavía se pueden esperar frutos valiosos, aunque otras partes del mundo hayan devenido fuentes de preocupación.