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miércoles, octubre 21

Cuando el histórico Keynes visitó mi terruño: ego y trascendencia de un libro



Hoy finalizamos con las últimas preguntas que JoséAbreu me realizara en la entrevista sobre mi libro Resurrección holguinera de J. M. Keynes. ¡Cuán difícil es para un padre valorar en público la educación de su hijo! Así pienso tras el un, dos, tres de las jornadas de preguntas anteriores y ahora tener que enfrentar la parte final de estos cuatro trabajos.
¿Sabes el tema sobre el que giraron sus preguntas? Nada más ni nada menos que me obliga a exponer una valoración sobre la trascendencia del libro. Eso es algo que tenía reservado para torturar a mis cansadas entendederas, pero Abreu quiere  hacerte partícipe de lo que pienso sobre lo que yo mismo hice.
¡Allá va eso! Pero espero que tú también opines. Tienes la oportunidad de dejar tu comentario.

JAC: ¿Crees que tu libro impactó en el mundo académico holguinero y cubano?
MOC: Vamos a ser francos, los libros de historia tiene pocos lectores y los de historia económica todavía menos. Con el perdón de mis colegas haré un deslinde. El gran best seller historiográfico holguinero fue Carlos Borjas. Un hombre de su pueblo, de nuestro colega y amigo, ya fallecido, José Murt Mulet. Su trascendencia fue más popular que académica. Antes que él, se armó cierto revuelo entre los historiadores con El fondo cultural holguinero de Jorge González. Tú sabes que alguien con capacidad de decisión se atemorizó y mató la polémica cuando mejor estaba.
Ahora ha levantado algunas opiniones contrapuestas el trabajo sobre García Holguín escrito por José Novoa, no por el resultado historiográfico mismo, que yo lo considero meritorio, - demostró el dinamismo de la verdad histórica - sino por el uso que se le ha dado, absolutizando en conmemoraciones lo que no está probado. Tú sabes que de la historia se hace uso y abuso
Creo que en el resto de Cuba muy pocos saben que en Holguín alguien escribió un libro titulado Resurrección holguinera de J. M. Keynes.
JAC: Mirándolo desde ahora ¿Crees que tu libro está conectado con el acontecimiento nacional?  ¿Crees que es un libro excepcional en la historia cubana?
MOC: Aunque parezca y, hasta lo sea, presunción mía, te voy a revelar la opinión de un experto. Oscar Pino Santos me dijo más o menos así: “Ojalá y en Cuba se escribieran muchos libros como éste. Entonces sí tendríamos una historia nacional”. Claro, después hizo unas críticas muy bien argumentadas y poco favorecedoras, pero yo me las voy a reservar.
También he escuchado a un carismático historiador expresar que la historia nacional es una suma de las historias locales y regionales. Que me perdone, creo que está muy cerquita, mas le faltó puntualizar, no es una suma, es una interrelación. Desde esta última visión te diría, Resurrección… tiene conexión, pero no es el acontecimiento nacional.
De excepcional solo tiene el título. Los menos conocedores de la corriente de pensamiento keynesista se preguntan qué hace ese matemático y economista inglés mezclado con Holguín, si nunca lo visitó en vida. La respuesta está en sus páginas, lástima que ya se agotó.
JAC: Si te encontraras una máquina del tiempo ¿que harías o que no harías de la investigación?
MOC: ¡Ojalá y apareciera el aparato! En Resurrección… hay un problema de comunicación al que nunca le encontré la punta, aun cuando consulté a varios entendidos de mi época. El capitulario se compone de los sectores que yo determiné como componentes de la estructura holguinera y, dentro de cada uno, aparece su desempeño en cada fase de la crisis cíclica.
En una versión anterior yo había hecho las cosas atendiendo al tiempo. Ponía lo que ocurría en cada sector dentro de una misma fase. Cualquiera de las dos variantes fragmenta la información y produce cierta desorientación para los lectores menos versados en historia económica.
Una vez intenté hacer una tercera variante pero tampoco sirvió. Por eso, ¡mándame esa maravilla de saltar en el tiempo! para ver cómo los historiadores del futuro resolverán cosas de esa índole.
JAC: ¿Actualmente se hacen ese tipo de investigaciones en Holguín o en otras provincias?
MOC: Fuera de Holguín no se. Dentro de Holguín un poquito. Paralelo en el tiempo con mi investigación, Rafael Cárdenas ha realizado estudios interesantes de historia económica holguinera para los inicios del siglo XX, espero que el entusiasmo lo sostenga en la tarea, y más ahora, cuando los primeros resultados comienzan a publicarse. Sé de algunos profesores que quieren escribir una Historia Económica de Holguín, pero pretenden sacarla de un tirón, eso es como un parto y desconozco cuanto estén dispuestos a pujar. Espero que no tomen estas palabras con desaliento, sino como una invitación a redoblar el ahínco.
JAC: ¿Tienes alguna anécdota sobre los momentos de la investigación?
MOC: Hay anécdotas para gozar, pero ocurrieron frente a pocos concurrentes y prefiero reservármelas, han tenido poca trascendencia y carezco de razones para divulgarlas con más amplitud. Solo te adelantaré algo muy general, yo presenté los resultados parciales de esta investigación a diferentes eventos y concursos. ¡Me encantan los premios! y también la retroalimentación. En esos cónclaves encontré dos actitudes: o todo el mundo me escuchaba indiferente y cuando terminaba mi exposición nadie opinaba, o me hacían unas críticas demoledoras acusándome de “batistiano”.
Todavía hoy, tratar aspectos vinculados a la figura de Batista provoca la aparición de fantasmas en algunas mentes. Enseguida adoptan posiciones de censores, muy censurables por cierto. Solo pondré un ejemplo que todos los cubanos que sintonizaban Telerebelde ese día pudieron presenciarlo. Yo no tengo la culpa de que condujeran la situación por aquellos derroteros en un medio que llega a tantas personas como la televisión.  Dejo a quien lea esto el arribo a conclusiones.
Durante una mañana del 2008, yo veía el programa Buenos días, que trasmite ese canal.  Su conductor entrevistó al director de la revista Temas. Él iba a presentar un número de esa publicación que contenía mi artículo Vistazo a un ajuste imposible, donde yo abordo la temática tratada en este cuestionario al que me has sometido. El “muy informado” entrevistador le preguntó algo más o menos así “¿Es verdad que algunos trabajos pretenden rescatar la figura de Batista?”. El director de la revista, Rafael Hernández, como hombre de pensamiento profundo, se abstuvo de endilgarle etiquetas a ninguno de los autores que aparecíamos en el referido número, salió del asunto hablando de lo que mejor le pareció, menos de los supuestos autores que “pretenden rescatar la figura de Batista”.
Aprovecho la oportunidad para ponderar la manera con que el Dr. Pedro PabloRodríguez comentó el material de marras en la tertulia que la revista realizó en su sede. No estuve allí, pero algunos amigos presentes me refirieron la valoración objetiva y desprejuiciada que él realizó. No he tenido la suerte de coincidir con él en ningún lugar después de eso. En tal virtud, desde mi humilde Holguín le envío mi sincero agradecimiento. ¡Gracias Pedro Pablo!
JAC: ¿Como lograste escribir de esa forma que hace de tu libro como un pequeño cocodrilo, que si te muerde ya no puedes escapar?
MOC: Parece que tenías ganas de leer cuando tomaste Resurrección… en tus manos. Tu opinión es diametralmente opuesta a la que le he escuchado a otros lectores. Resulta que la historia económica de este tipo utiliza muchos macroindicadores, y hasta mesoindicadores, diría yo – desde luego, por este último término jamás me  arriesgaría a perder la cabeza en una guillotina, desconozco si tiene existencia objetiva en el léxico económico de todos los días -, no siempre son comprensibles para los lectores menos avezados en el tema y la lectura requiere de interrupciones constantes para apropiarse de su significado en la página del libro donde aparecieron por primera vez. De esa manera la comunicación se fragmenta mucho.
Mas, yo no puedo negar el mérito de dos personas que me ayudaron enormemente con la corrección del estilo. Una es la editora Hilda Suárez, persona ducha en el uso del lenguaje y muy experta en eso de adaptarlo al papel para ser leído por terceros. Hildita hizo una revisión envidiable y de una manera tan tierna y amable, que acepté la corrección de mis errores  sin sentirme avergonzado.
La otra es mi amiga Carolina Gutiérrez. En un gesto encomiable, ella aceptó revisarme el original sin pedir nada a cambio. Su labor fue exquisita y, a la vez, muy divertida. Tengo la impresión de que, en algún momento de mi vida, he imitado la redacción de José Martí. Desde luego, de manera inconsciente y poco afortunada. Como reza el refrán: quien imita fracasa. Martí es todo un maestro en el arte de introducir, en sus escritos, comas seguidas de oraciones subordinadas. A mí se me ocurrió hacer algo parecido, pero en lugar de una prosa limpia, ilustrada e ilustrable como la del Maestro, me salió una verdadera lonagiza de palabras.
Cuando Carola se encontraba con aquellos “rompementes o cabillas”, como ella los denomina, los señalaba en los  márgenes del documento y continuaba la lectura. Pero la situación se repetía de un párrafo a otro y todo parece indicar que perdió la calma. En un arranque de incomodidad, allá por la segunda o tercera página, puso entre signos de admiración “¡Use el punto y seguido! Hace millones de años que se inventó”.
Sin dudas fue la labor de ellas dos la que afiló los dientes de tu cocodrilito.
JAC: ¿Como organizaste el trabajo con las fuentes? Hay una inmensa cantidad de datos. ¿Contaste con computadoras u otros medios tecnológicos que te facilitaran el trabajo?
MOC: En 1991 yo miraba las computadoras desde la distancia y con temor. Todo lo hice como cuando tú y yo trabajamos juntos: a lápiz y papel. Los fondos del Archivo Provincial de Historia de Holguín, el de Bayamo, Las Tunas, Santiago de Cuba, el Archivo y la Biblioteca Nacional y el de la Sociedad Económica de Amigos del País aportaron información para llenar kilómetros de pergaminos. Todavía hoy quedan varios miles de fichas en mi casa que me han tenido en constante lucha contra los insectos que se alimentan de la celulosa. Al unísono, me sumergí en cuanta fuente teórica me indicaban para hacer historia económica.
Según pasó el tiempo logré acceso y una relación más “amigable” con las computadoras. Mi hermano me preparó un programa para una base de datos personalizada. Para serte sincero, pasé más trabajo aprendiendo a utilizarla que los resultados que pude sacarle.
No obstante, los colegas del Pedagógico me enseñaron mucho en lo referente a diseño muestral, uso de recursos estadísticos, etc. Por cierto, un día comparé los resultados de uno de aquellos métodos muestrales con los números obtenidos en esa misma porción de las fuentes pero a población completa. Descubrí que se alteraban los resultados bastante. Aquello provocó la conformación y prueba inmediata  de trece diseños muestrales, uno tras otro y todos con el mismo problema. Me dio mucha pena con los colegas que me ayudaban y nunca se los confesé, pero decidí realizar el grueso del trabajo a población completa, porque estaba empleando más tiempo en encontrar el diseño correcto que en ponerme a fichar el contenido.
Ya para 1999 llegué a trabajar a la Universidad y establecí una relación entrañable con las computadoras, entonces logré dejar a un lado buena parte de los papeles. Con el acceso a Internet, en el 2000, comencé a familiarizarme con trabajos realizados más allá de nuestras fronteras, por historiadores económicos, sobre la economía latinoamericana y cubana. Con algunos especialistas foráneos logré intercambios por email. Por suerte, el borrador del libro Resurrección… se hizo en computadora.
JAC: ¿Tienes planes de seguir ese trabajo de estudio económico en otros periodos?
MOC: Temáticamente, Resurrección… es Holguín entre 1945 y 1958 porque yo incluí los antecedentes para establecer la tendencia de la estructura económica en el momento del golpe de estado de 1952. Todavía en ese momento yo no tenía información sobre el comportamiento bancario. Después de publicarse el libro en el 2002, yo continué mis búsquedas, sobre todo en los centros de información de la capital cubana.
Hoy tengo un volumen de información amplio, que me permite sostener la tesis de que las secuelas de la crisis estructural provocaron dos posiciones en la oligarquía, una tradicional, propensa a dejar las cosas tal como estaban porque eran suficientemente fuertes para contrarrestarlas por si mismos y según ellos, el capitalismo no peligraba, También hay otra de reajuste, ya la he explicado. Ambas posiciones se contrapusieron y obstaculizaron mutuamente, mientras, la contrahegemonía revolucionaria aprovechó ese tiempo histórico para cohesionarse y lanzarse a la lucha hasta derrocar al capitalismo en Cuba.
Desde el 2012 trabajo en un libro, o en varios, que tentativamente se llamará, o compartirán parte de este título, El reajuste fallido del capitalismo cubano. El material todavía está fresco, a veces me siento tentado a presentarlo en más de un volumen que traten El reajuste soslayado del capitalismo cubano, sobre el periodo entre 1920 y 1925; El reajuste espontáneo del capitalismo cubano, para los hechos ocurridos entre 1926 y 1933; El reajuste incompleto del capitalismo cubano que trataría los acontecimientos entre 1934 y 1952 y El reajuste urgente del capitalismo cubano dedicado al intervalo entre 1952 y 1958.
Como ves, ya tengo ínfulas de historiador “nacional”.
JAC: Si a alguien le interesa el tema ¿cómo se podría comunicar contigo?
MOC: Dada la situación por la que atravieso en estos momentos, dependo de Internet para la comunicación. La vía más expedita es la página “Contáctame” de mi blog. Su url es http://pensamientoiberoamericano.blogspot.com. Cualquier visitante será bien recibido. Hasta le he reservado un obsequio.
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