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lunes, noviembre 14

Ideas nuevas para el debate iberoamericano


Aun se recuerda en Holguín la intervención del Dr. Jesús Valero Matas en el V Congreso Iberoamericano de Pensamiento, en octubre de 2009. En aquella oportunidad presentó el tema “Procesos migratorios e integración social”.
Varias generaciones de educandos llevan la huella de sus conocimientos. Valero Matas es miembro del Centro de Cooperación Española y docente del Departamento de Investigación de Sociología y Trabajo Social de la Universidad de Valladolid. El listado de artículos y obras colectivas donde ha participado es extenso y muy ligado a su trayectoria científica: “Liébana: la mujer: pasado, presente y futuro”, “La formación: una estrategia de empresa: el caso particular de las Pymes entre 3 y 49 trabajadores en Cantabria” y “Casos de recursos humanos y relaciones laborales”, son algunos de los títulos que lo ubican como referente entre los consagrados al tema.
En el año 2010, retornó a la sexta edición del evento. Su nueva disertación comparó las migraciones españolas con los movimientos de la población iberoamericana. Aunque parco en sus respuestas, el especialista en procesos migratorios aceptó compartir sus opiniones con nosotros.
MOC: Como estudioso de las migraciones que eres ¿Cuáles son los núcleos temáticos de mayores urgencias investigativas en el tema de las migraciones?
JVM: Las relaciones entre países de acogida y países emisores. Dentro de las interacciones, las relaciones norte y sur, y sur y sur. Para posteriormente adentrarse en los modelos de relaciones socioculturales dentro de los países de acogida”.
MOC: Como asistente asiduo al Congreso Iberoamericano de Pensamiento ¿qué perspectivas le ves a este evento?
JVM: El Congreso está muy orientado a cuestiones de pensamiento en materia conceptual, es menor su perspectiva hacia las relaciones internacionales de las actividades de los colectivos iberoamericanos actuales El Congreso puede aportar muchas ideas nuevas para afrontar el debate sociopolítico de Iberoamérica pero creo que el debate debe abrirse a cuestiones políticas reflexivas en torno al modelo liberal que domina la esfera mundial. Tanto para conocer sus fortalezas como debilidades. Por otra parte, el estudio de los movimientos migratorios es importante para conocer las realidades sociales, políticas y económicas de los países.

MOC: ¿Cuáles serían algunos de los contenidos impostergables en esa apertura temática que propones para el Congreso?

JVM: Pienso en la ciencia como un factor determinante en la consolidación de un modelo productivo importante, asociado a una educación superior proyectada a la innovación tecnológica. Desde luego han de analizarse los problemas de Iberoamérica y sus consecuencias en el subdesarrollo social. También merece atención el análisis de los nuevos movimientos religiosos de la sociedad iberoamericana para conocer muchas de las causas de la desigualdad social. Por supuesto, aunque lo deje para el final no significa que lo menosprecie, deben estar presentes los estudios sobre los movimientos migratorios, tanto internacionales como regionales, donde se analicen las repercusiones demográficas, sociales, económicas y culturales, sus efectos sobre el desarrollo social
MOC: ¿Qué te ha aportado tu participación en el Congreso?
JVM: Pude conocer y aprender otras perspectivas culturales, que me abrieron a cuestiones de pensamiento político latinoamericano que desconocía.
MOC: El Congreso se celebra como parte de la Fiesta de Iberoamérica, un conglomerado de actividades artísticas y culturales donde las ciencias sociales ya han asegurado su espacio. ¿Te parece que gana o pierde de esta manera?
JVM: Me gustaría separarlos, porque se celebra dentro de un evento de mucha vistosidad social.
MOC: ¿Cuáles son tus planes profesionales inmediatos?
JVM: Seguir investigando sobre los movimientos migratorios en todo el mundo, los efectos de las religiones en las sociedades laicas, aconfesionales y confesionales, y las repercusiones de la innovación científica en el mundo mal llamado globalizado.

viernes, noviembre 11

Declaración Final del Simposio Milenio Abierto


El Simposio Milenio Abierto, convocado por la Casa de Iberoamérica con el objetivo de intercambiar conocimientos sobre el contexto iberoamericano en medio de los procesos de la contemporaneidad, ha cerrado sus debates sobre las propuestas de colegas procedentes de diez países.

Tras una reflexión profunda y para nada carente de responsabilidad y compromiso con lo mejor de los pueblos iberoamericanos, expresa su consenso respecto a los siguientes temas:
-        Una personalidad colectiva iberoamericana puede constituirse en sujeto de progreso para nuestras sociedades, ante un mundo asimétrico y de resistencia a las hegemonías mediatizantes.

-        La identidad histórico cultural del área debe reconocer el complejo y contradictorio proceso formador y empeñarse en la búsqueda del progreso común, mediante la eliminación de las diferencias construidas a lo largo de cinco siglos de catastróficas relaciones. El objetivo final es alcanzable, si los más  favorecidos en esos intercambios, ponen la riqueza material acumulada, en función del desarrollo social común y, los herederos de menor fortuna, laboran con ahínco y racionalidad en el empeño de construir un mundo mejor.


-        El desarrollo humano en el área iberoamericana no puede medirse con los indicadores impuestos por los centros de poder planetario, sus variables de mensuración han de surgir de las realidades económicas, históricas y culturales que poseemos, de las aspiraciones propias a vivir en un mundo de paz y trabajo creador.

-        Nuestra identidad puede adquirir plenitud cuando sea comprendida y asumida como un proceso de integración multilateral, diverso, vivo, cambiante, atemperado a los contextos específicos de nuestros pueblos y a los instantes históricos por los cuales atravesamos. Reducirla, únicamente,  a la recuperación y transmisión de la memoria histórica tradicional es privarla de su capacidad creativa y enriquecedora, capaz de jerarquizar valores humanos que refuercen su legitimidad y perdurabilidad.


-        Nuestras  sociedades conquistarán un estadio superior en la medida que hagan parte de su vida cotidiana el respeto pleno de sus ciudadanos a las diferencias internas por motivos de generación, raza, género, religión,  y cuantos motivos puedan servir para la discordia y la desunión.

-        Los problemas del mañana claman por solución desde mucho antes de abrirse el Tercer Milenio. Interiorizarlo es una actitud consecuente. El hombre debe vivir en armónica comunión con la naturaleza para evitar, de manera extemporánea, su desaparición como especie.


-        El enfoque de las políticas y la educación ambientalista incluye las relaciones de empoderamiento e igualdad social como manera de acción eficaz de conquistar los objetivos que se tracen.
-        Cualquiera sea la naturaleza de los problemas que pretendan resolverse, las propuestas deben comenzar por una jerarquización del aspecto comunitario, tomado éste no solo en sus relaciones vecinales, sino también en aquellas establecidas por motivos laborales, estudiantiles, profesionales, virtuales, de ocio y entretenimiento creativos, por solo mencionar las más abundantes en nuestro contexto. Cualquier tipo de comunidad se convierte hoy en vehículo idóneo a la divulgación, educación y socialización de objetivos, herramientas, métodos y resultados experimentales.


-        La solidaridad plena, frente a las hegemonías planetarias, constituye un recurso insustituible para la necesaria unidad entre nuestros pueblos en el empeño por resolver las insuficiencias que hoy nos amenazan.

-        Milenio Abierto reconoce la honestidad, objetividad y sentido de pertenencia con que los investigadores enfrentan los problemas internos de su sociedad. No dan muestras de claudicación, sí de transparencia y convencimiento de que solo es posible salir de sus estrecheces con espíritu crítico, sin auto engaños y confiados en la causa que han abrazado.


-        Milenio Abierto reitera el pronto llamado a soluciones a los problemas del mundo de hoy. El Tercer Milenio ya está transcurriendo y la gigantesca brega a realizar requiere del concurso de múltiples generaciones. Ya no estamos en perspectiva, estamos en realidad. Este mundo, o lo destruye la especie humana, o lo salva la especie humana.  

martes, noviembre 1

Milenio optimista

Adios a las sombras. Esa parece ser la máxima conclusión del Simposio Milenio Abierto. Su conclusión en la ciudad cubana de Holguín dejó a los participantes muy optimistas.



No es para menos, el centenar de estudiosos de nueve países que intercambiaron en los salones del Hotel Pernik, donde sesionó el evento, pudieron aquilatar los esfuerzos que se realizan en cada rincón de Iberoamérica por resolver los problemas que el nuevo milenio ha puesto en la palestra pública.


Para nada se trata de que todo esté resuelto. Dificultades hay muchas, lo que importa es la cantidad de personas empeñadas, seriamente, en buscarle solución. El ámbito de debates fue amplio: la memoria y la identidad histórico cultural, las controversias que tienen como centro al género, la polémica sobre inclusión y exclusión, el desarrollo humano, el pensamiento y las políticas ambientalistas, fueron, entre otros, algunos de los principales temas tratados por los ponentes y conferencistas.

Buena parte de las ponencias emanaban de intervenciones comunitarias. El término era tomado en su asepción más amplia. Comúnmente, se asigna el término comunidad a aquel contexto donde priman las relaciones vecinales. Sin embargo, se reconoce que existen comunidades laborales, estidantiles, profesionales, enfocadas en el ocio, el entretenimiento y el uso del tiempo libre. Hasta el ciber espacio es escenario de comunidades.

Llama la atención que, mientras la Organización de Estados Iberoamericanos sesionaba en Paraguay con la asistencia de solo diez jefes de estado, los estudiosos de sus pueblos, preocupados por su destino, se hayan reunido en Holguín. No todo anda mal, depende del marco donde se traten los asuntos y de los protagonistas que tenga el intercambio.

martes, agosto 30

Se gasta el milenio

¿Piensa usted vivir mil años? No se sonría, yo sé que usted se consideraría dichoso si lo lograra, pero nunca se tomaría en serio llegar a tan alta edad. Por lo menos en los mil años que siguen.

No, no piense que estoy bromeando. Ni siquiera niego el progreso.
En secreto, solo entre usted y yo ¡Cuánto me gustaría vivir mil años!
Mas, el desarrollo tecnológico indica que, en lo inmediato, tal aspiración es pura quimera.

¡Como hay tiempo en mil años! y nosotros, insignificantes seres terrestres, casi nunca llegamos a cien.

Ante esta realidad, algunos cálculos parecen certeros. Un milenio es más de diez vidas humanas. Y un milenio bien aprovechado vale más de mil años, más de diez generaciones de terrícolas.

¡Cuánto progreso se puede obtener en este tercer milenio!

Cabe preguntarse ¿estamos haciendo lo óptimo para que este milenio sea productivo?
Bueno… la verdad… hum. Hay respuestas que cuesta trabajo darlas.

Antes de haberse iniciado, el tercer milenio era un sésamo de esperanzas y deseos. ¡Cuánto optimismo despertaba! Millones de cosas distorsionadas podían hacerse mejor en los mil años que se acercaban. Hasta se podrían emprender planes que descansaban en las gavetas del hastío.

No se desanime, el milenio es todavía un bebé.

Bueno, sí, un bebé, pero no un recién nacido. Este es un bebé al que están al salirle los dientes… si es que no ha mordido ya.

Quizás la enorme extensión de mil años pueda parecer inmensa. Pero ya gastamos una década. Dos quinquenios convertidos en pasado. Y ¿las esperanzas, los planes desempolvados, el progreso por conquistar?

Vamos, no hemos estado tan cortos de tiempo. En once años… por lo menos se pudo haber emprendido algo.

A decir verdad, en Iberoamérica se han dado pasos hacia el progreso. Programas contra la pobreza, búsquedas de armonía entre las naciones, muestras de preocupación por las minorías , digo, las mayorías nacionales.
Pero también se han producido movimientos inversos.

¿Qué noooo, y por qué hay tantas gentes protestando en las calles? Mapuches, estudiantes, obreros en huelga, grupos ecologistas, mujeres discriminadas… ¿serán las protestas realidades cotidianas del paraíso terrenal?

Lo dudo, de lo contrario tendremos que construir otra versión del paraíso. Bueno todavía nos quedan 989 años para concebirla y materializarla. Eso es un poquito menos de un milenio.

Para ese nuevo paraíso hay que pasar balance a lo heredado y a lo hecho. Aunque parezca mentira, ¡el tiempo vuela! y el paraíso de la justicia social espera por sus constructores.

jueves, junio 23

Una rendija al mundo



Las profesiones exigen reafirmaciones constantes. La ciencia es de polémica. Uno de los historiadores holguineros que gustan del intercambio, a veces hasta de manera irónica, es el M: Sc. José Novoa Betancourt. El "flaco" Novoa siempre tiene "razones" que aportar.

Es un autor prolífero. Más de diez títulos componen su prole profesional. Prefiere estudiar el período colonial, pero no para ahorrarse problemas con los posibles testimoniantes vivos - realmente sería un milagro si alguno gozase de salud todavía - sino para buscarse académicas "trifulcas" con los historiadores vivientes.

Si se quiere disfrutar de toda su elocuencia, las preguntas deben tratar de ponerlo en aprietos ... aunque no lo logren. Veamos.

MOC. Hasta donde conozco estuviste nominado para miembro de la Academia de la Historia de Cuba y no entregaste la documentación requerida. También presencie la ¨ emboscada ¨ que te hizo la Casa de Iberoamérica donde se te entregó la Distinción de la institución. Esta ¨alergia¨ ¿es modestia superlativa o rechazo a reconocimientos que no están a la altura de los que realmente mereces?

JNB. Primero te diré que mi madre, por suerte, es culpable de muchas cosas en mi vida. Una de ellas fue lanzarme a los brazos de Clío cuando una tarde de 1968 me obsequió ¨La Revolución de Yara¨ de Fernando Figueredo y ¨La tierra del mambí ¨ de James O´Kelly. Aquellos libros me ¨estrujaron¨ y me ligaron a la historia.

Los otros ¨culpables¨ directos, fueron mi entonces compañero de estudios Hernel Pérez Concepción, en 1974 y su hermano Hiram. Éste, desde 1969, al frente de la Comisión de historia que desde el Partido Comunista de Cuba, en Holguín, impulsaba el reclamo de Fidel a que se investigara la Historia de Cuba y en particular la regional.

Todo eso fue muy importante, fundido a mis estudios universitarios en la carrera formadora de profesores de Historia y Ciencias Sociales, en el Instituto Superior Pedagógico de Holguín, entre septiembre de 1973 y julio de 1980. Te hablaré luego de mis maestros.

Sobre el fondo de tu pregunta debo decirte que hace mucho tiempo aprendí lo perecedero de los reconocimientos y el exiguo valor de la vanidad. Siempre me miro cada mañana con asombro y me pregunto qué hago todavía en la realidad de la vida. Una realidad con la que interactúan los seres contradictorios que simpáticamente me habitan, a los que no escogí y que no siempre puedo acallar.


Necesidad de lo sagrado
Lunes, 11 Julio 2011
Estos pensamientos afloraron mientras asistía a una conferencia realizada por los historiadores David Gómez y Minervino Ochoa. Estos reflexionaban...


Los existencialistas declaran que el revelamiento de la muerte, crea la consciencia de la vida. En mi funciona al revés. Entonces descubres que tienes insoslayablemente, aún un tiempo que hay que llenar, a menos que se prefiera alguna tontería banal, mientras llega, agradablemente, la inescrutable nada.



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La rendija desde la que miro el mundo y el intento de una norma de actuación, cosas muy complejas, producto a los efectos de la variable realidad y al propio forcejeo de esos simpáticos seres de mi interior, nacen desde una cierta brújula que me he construido, donde escogí cual prismas a José Martí, Carlos Marx y Fidel Castro. Y les sumé como mezcla, a Heráclito de Efeso, que me es más simpático que su discípulo Jorge Guillermo Federico Hegel.

Como Sócrates, creo en la virtud y en su estrecha relación con el saber. Te aclaro que estas fidelidades me han costado siempre caras en la vida; pero para mí lo importante es la voz agradecida de mi consciencia, nacida casi siempre de la compulsión de la verdad, la auditoria de mis errores (muchos y de variados tipos) y la contabilidad dolorosa de las bajezas ajenas. No soy perfecto, de lo cual me alegro. Mas, creo haber probado ser perfectible y por ello en general, creíble.

Ciertamente, supe temprano, fui de los nominados a la nueva Academia de la Historia y luego de algunos reproches, entregué los documentos muy tarde. Me honra y conmueve que los dos historiadores que vieran algunos valores, en mi modesta obra historiográfica, fueran los doctores Olga Portuondo Zúñiga y Jorge Ibarra Cuesta. Se perdió por presentación tardía, tengo entendido no se sacó a votación. Tal vez en mi historia de vida fuera un mérito; pero sigo pensando que en Holguín hay colegas con más o iguales derechos por obra e incluso, ¿porque no?, por justa ambición.

El reconocimiento que en verdad aprecio es la sonrisa agradecida de un alumno, años después de pasar por mi clase. La mano de un amigo real. El interés crítico de un lector. Lo que pueda pensar de mí trabajo mañana, el historiador que herede mis temas de investigación (se lo tendré). El apoyo y cariño firme de mi familia, particularmente mi compañera y mis dos hijos.

Todo lo otro, y ¿sabes? he recibido algunos reconocimientos, por suerte o por desgracia, son parafernalia material para acumular ante el ataúd (no creo en la otra vida) y alguna línea en el currículum. En la primera opción, ayudo a la familia a reducir su esfuerzo y en la segunda, no creo me resten muchos currículums por redactar. Mira, una de las pocas cosas que he envidiado, es haber leído que Sir W. Churchill calificó, a mi admirado Gandhi, de ¨un faquir semidesnudo¨. Yo prefiero, el ejemplo del Mahatma.

MOC. Tu obra confirma el dinamismo de la ¨ verdad histórica ¨ ¿Qué fortalezas y qué debilidades aprecias en tu reciente versión sobre los momentos tempranos de Holguín?

JNB.
La verdad histórica, como toda verdad, es una escalera infinita. Esa verdad existe y se moldea con el esfuerzo de la ciencia, sobre el subjetivismo y el nihilismo. Me lo probaron el conjunto de mis excelentes profesores universitarios y me lo enseñó la vida. No comparto las negaciones postmodernas, excepto su llamado dialéctico a ver la verdad en sus múltiples mediaciones y la fusión de los géneros.

Mi último trabajo publicado fue ¨García Holguín. Nueva visión¨ (Ediciones Holguín, 2010). Como lo indica el título es una actualización de un viejo problema, arrancado historiográficamente en 1865 y relanzado en 1949: la vida del supuesto fundador colonial de la localidad, o cuando menos de la toponimia que da nombre a la comarca: Holguín.

Mi gran descubrimiento fueron las potencialidades de la INTERNET. Sin la ¨Biblioteca virtual de Google¨ o la ¨ Miguel de Cervantes ¨ o la Web de los Archivos de España, todo hubiera sido muy difícil. Y la gran comprobación fue el poder de la amistad y el respeto: sin el Dr. Fredo Arias de la Canal, mexicano, Presidente del Frente de Afirmación Hispanista A. C. y la familia peruana del Obispo José Dammert Bellido, en las personas de su hermana Laura y su sobrina Lauri, las que a su vez me abrieron a la ayuda del sacerdote Guenther Keine, en la parroquia San Martín de Dortmund, Alemania, y las ayudas de la querida holguinera y colega Ángela Peña Obregón y del amigo Arquímedes de Paz, todo hubiera sido muy complejo.

En realidad, donde hacía tiempo no se investigaba el tema era en Holguín. El último esfuerzo aquí, fue en 1958, con Juan Albanés en la Edición Monumental del periódico Norte. Pero fuera de Cuba, otras personas como Dammert Bellido trabajaron a García Holguín, en la década de 1980. El problema complicado es que las investigaciones y las tradiciones de los holguineros nunca fueron conocidas por esos investigadores. Cuba aparecía en la ruta del conquistador Holguín, solo referida a Bayamo.

Pero ahí está el gran problema: ¿confirma la actualización de la información acumulada, fuera de Cuba, las teorías locales o hay que crear aquí otra, ajustada o totalmente nueva?

La gran fortaleza de la investigación es su amplitud documental y que se expuso de forma agradable y comprensible, algo difícil por la amplitud de escenarios del personaje y la vastedad de acontecimientos en estos, como la cuestión de las guerras civiles en Perú.

La debilidad sobre esa saga puede ser una: el mantener la tradición, decir que hacia 1545 pudo regresar, temporalmente, a estos sitios. Me apoya en esa hipótesis el marco cronológico y geográfico entre la Nicaragua de fines de 1544 y el Panamá de 1546. La debilidad nace de la falta de documentación probatoria del periplo exacto de García Holguín.

Entonces, ¿fui postmoderno al ¨fundir¨ en ese punto, la investigación rigurosa de los años 1545 – 1547, casi con la novela? Pero ese aspecto lo dejo a mis impugnadores más acuciosos o a la suerte. ¿Qué crees tú, colega Minervino?

MOC. En tu labor hay una riqueza conceptual insoslayable. En algunos momentos haz retomado el añejo tema de la formación económico social existente en Holguín en la época colonial e imbricaste el capitalismo anómalo ¨de Marx con el¨ feudalismo colonial ¨de Kossok” ¿Hasta dónde son compatibles y en qué se niegan mútuamente?

JNB.
Me considero un historiador marxista y en mi formación fue muy importante el influjo del conjunto de mis queridos profesores. Hay dos muy significativos en ese punto: Samuel Oliveros y Arnaldo Zaldívar. El primero me ofreció un panorama excelente sobre la aplicación del método a la historia y el segundo me obligó a estudiar a Marx y en particular a Lenin.

Luego llegó la profundización a partir de la obra de otros historiadores cubanos y de otros lares, aquí debo recordar, porque algunos los olvidan, a los grandes historiadores marxistas soviéticos como Eugenio Tarlé y Alfredo Manfred. Aquí, en nuestro ambiente provinciano se vacila mucho alrededor de la acusación del carácter positivista o no de la obra de los colegas; yo lo que creo es que hay que estudiar más las obras históricas de los clásicos marxistas como ¨El 18 Brumario de Luís Bonaparte¨ de Marx y ¨La guerra campesina en Alemania¨ de Engels, junto a los clásicos del positivismo, orígenes todos de eso que se ha llamado hoy, Historia Social. Y soy del criterio que hay que sudar más y debatir más.

Sin las categorías y conceptos es imposible la investigación y el avance del saber. Soy deudor del concepto de que la formación económico social colonial es de tipo precapitalista. Dentro de la misma pueden existir diferentes modos concretos de producción tanto a nivel del sistema general como en alguna de sus partes. Creo no hay en el fondo, contradicción entre el criterio de Marx de un ¨capitalismo anómalo¨ y el concepto de Kossok de un ¨feudalismo colonial¨ porque ambos parten del dominio precapitalista.

Veo que tienes, colega Minervino, la misma preocupación teórica del estimado Dr. Rigoberto Segreo Ricardo, riguroso ponente en mi Tesis de Maestría. Te transcribo una de sus preguntas y la respuesta que le brinde:

En la página 29 último párrafo asume acríticamente la idea de Jorge Ibarra de que la Plantación no superó el estado precapitalista colonial. Este criterio se reitera en la página 31 al citar a Cepero Bonilla en la idea de que la Plantación era enemiga del desarrollo capitalista real. ¿Qué opina usted al respecto?

Existe indudablemente una crucial polémica dentro de la historiografía marxista sobre el cómo evaluar el lugar histórico de las sociedades coloniales latinoamericanas, dentro de estas, el caso cubano. Esta discusión parte de la propia valoración del pensamiento de Marx y es importante porque de la posición que se asuma dependerá la clasificación de los conflictos, los caminos históricos, las tareas y los actores sociales del período colonial.

Comparto el criterio de los historiadores, definidores con Marx, de que el precapitalismo es el estado histórico natural de las sociedades coloniales latinoamericanas premonopolistas, criterio expuesto entre otros por el Dr. Jorge Ibarra. Ya en el año 2001 (Contribución a la historia colonial de Holguín. 1752-1823) publiqué que compartía sobre esa visión el concepto defendido por el marxista alemán Manfred Kossok (1985) de que en Latinoamérica dominaba un feudalismo colonial.

Considero muy ¨optimistas¨ las estimaciones, entre otros del Dr. Eduardo Torres –Cuevas, sobre el subraye de las relaciones capitalistas y los títulos de burguesía esclavista a la realidad social y a actores del panorama cubano de fines del siglo XVIII y del transcurso de gran parte del siglo XIX. Torres – Cuevas cita una valoración de Marx del manuscrito Teorías de la plusvalía (tomo IV inconcluso de El Capital y existente a nivel de un borrador no terminado) para subrayar la idea presente en el texto de que el capitalista y el amo esclavista son una misma persona, como sobre otras definiciones en la propia cita cada vez que en la misma se habla de capitalismo; pero curiosamente no subraya la aclaración también allí expuesta por Marx, de que dicho modo de producción capitalista en las colonias existe SOLO DE MODO FORMAL, PUES LA ESCLAVITUD DE LOS NEGROS EXCLUYE EL LIBRE TRABAJO ASALARIADO. (Historia de Cuba 1492 – 1898.Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 2001, p.112).

En El Capital, Marx contrapuso abiertamente el sistema esclavista mercantil construido por el capitalismo, con el propio sistema capitalista a partir de ese propio punto:

La aplicación esporádica de la cooperación en gran escala (…) en las colonias modernas, descansa en un régimen directo de despotismo o servidumbre, que es casi siempre un régimen de esclavitud. La forma capitalista presupone, por el contrario, desde el primer momento, la existencia de obreros libres y asalariados que venden su fuerza de trabajo al capital (El Capital. Tomo I. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1973, pp. 289 - 90.

En el fondo, a veces se olvida que la utilización de las citas de Marx tiene que partir de cuándo se escribió el texto en cuestión y si fue un esbozo de estudio particular o de un texto oficialmente publicado en vida del autor. La violación del principio del historicismo en la crítica de las fuentes puede ser fatal.

Disfruté y comparto en mucho las valoraciones del Dr. Jorge Ibarra expuestas en su libro ¨Marx y los historiadores. Ante la hacienda y la plantación esclavistas¨ (2008). Si bien suscribo la valoración de Marx del carácter anómalo del capitalismo en el mundo colonial, escrita en un manuscrito de 1857 -1858, prefiero más sus textos oficiales expuestos en El Capital, particularmente los capítulos XXIV y XXV del Tomo I y el capítulo XX del tomo III.

Sí, me encuentro entre los historiadores definidores junto a Carlos Marx de que el sistema de la Plantación esclavista no superó el estado precapitalista colonial desplegado largamente en Cuba.


MOC. Tiene mucho mérito tu esfuerzo historiográfico por revelar las raíces africanas en la formación holguinera, sobre todo, porque vivimos en un ambiente donde abundan quienes poca importancia le conceden al aporte de estos abuelos. Sin embargo, cuando tienes que optar, prefieres apoyar las propuestas de conmemoraciones montadas sobre elementos de origen hispánico ¿cuál es tu guía en esa decisión?

JNB.
Mientras la historiografía holguinera no profundice en el caso particular de las aportaciones de los descendientes de africanos a la sociedad y culturas de la comarca, no habremos saldado una deuda histórica. El primer mártir revolucionario holguinero fue el esclavo negro congo Juan Nepomuceno, ahorcado en 1812 y curiosamente, Faustino Oramas, gran compositor, intérprete y líder de la picaresca en la música, hace poco fallecido, fue también negro.

Imagino que cuando dices mi apoyo a las conmemoraciones montadas sobre elementos de origen hispánico, te refieras principalmente a mi estancia en la Casa de Iberoamérica, entre 1994 y el 2002. Llegué allí por una propuesta que me hizo el Partido, en la figura del compañero Luís Almaguer Cariacedo y trabajé en calidad de Director, junto a un equipo de admirables personas en ese proyecto cultural.

Allí se me hizo más claro el tema de los aportes africanos y por eso, durante mucho tiempo, en una sala estuvo expuesta una exposición del artista Gabriel Maslótikas, sobre el Palo de Monte y en fue esa institución donde investigué y escribí el libro ¨ Los esclavos en Holguín ¨, luego publicado en 1999. Tu por cierto, fuiste uno de los jurados que evalúo ese libro en el Premio de la Ciudad.

Soy ahora el ¨pesado¨ que ya en varias tribunas ha dicho que la forma de limpiar el famoso estigma de racista del holguinero (criterio falso y perjudicial), entre otras cosas, pasa por colocar en el actual Parque Calixto García, antigua Plaza de Armas, un monumento a Nepomuceno, en el bicentenario de su ahorcamiento, el próximo 3 de abril de 2012.

Por los demás, no soy culpable de que en el folklorismo local, casi nada, para no ser absoluto, se centre en esta fundamental raíz. Cuando exista y si se necesita mi colaboración, se tendrá.

MOC. Fuiste de los protagonistas de la polémica inconclusa sobre el predominio de la pequeña o la gran propiedad, en el Holguín colonial ¿qué factores llevaron a soslayar las discusiones sin todavía haberse logrado consenso?

JNB.
Creo que ser perdió por la falta de un espíritu de debate en aquella época, fue por 1988. Una lástima. Todo giró alrededor del libro de Jorge González Aguilera ¨El fondo cultural holguinero¨ (1987), yo tiré la primera piedra e involucró además a Ramón Legón Pino y a José Vega Suñol.
Se publicó un artículo de cada uno en el Tabloide cultural Ámbito y se realizó un debate público, a partir de estos en la Casa Natal, que recordarás, no tuvo un desarrollo feliz. Los ánimos agriados, asustaron a algunos. Faltaron un marco y mejores árbitros, en la conducción del encuentro.

De los cuatro implicados, hoy Jorgito vive en Oregón, luego de una larga estancia en Canarias y no he logrado contactos hace años con él.

En verdad debo decirte que en lo más hondo de mis estudios, siempre tengo un diálogo con Jorge, Legón y Vega. Ellos me obligan intelectualmente, cariño aparte.

MOC. ¿Qué pregunta faltaría para que este cuestionario contribuya en algo a tu satisfacción?

JNB.
Bueno, hay muchas otras cosas. Pero permíteme seguir el consejo de mi abogada personal, la Dra. Ossara Aceval de Quesada, que muchas veces olvido: no respondas preguntas que no te hagan directamente. Esas, las dejo a la curiosidad de tus lectores.

miércoles, junio 1

#spanishrevolution llegará a revolución?

#spanishrevolution ha sacudido al mundo. Incluso a nosotros, ubicados al otro lado del Atlántico, nos sorprendió. La noticia nos llegó de pronto. Todavía nos debe el aviso previo.

La euro zona parece distinta. #spanishrevolution es la causante. La seguridad con que las naciones de la Unión Europea contemplaban al mundo comienza a desvanecerse. Se ponen en dudas las bases de esa confianza”. ¿Era real o aparente?

Esta #spanishrevolution se ha propagado como el fuego en un pajar. España. Portugal, Grecia, Irlanda, Francia e Italia aparecen unidos en los titulares referentes a acampadas juveniles en calles y plazas.

Algunos entendidos niegan que se trate de un movimiento generacional. Quizás los jóvenes sean el rostro, pero la sociedad menos favorecida está detrás de estos “indignados”. El soporte material y espiritual de quienes acampan tiene múltiples edades. La retaguardia de #spanishrevolution está en los hogares de los manifestantes.

Algunos analistas buscan referentes a #spanishrevolution en América Latina. Las recetas neoliberales produjeron reacciones populares muy diversas y el llamado socialismo del siglo veintiuno surgió y se consolida en varios países del área. Fue algo parecido a una #spanishrevolution, pero con otro nombre y con mayor alcance.

Mas, #spanishrevolution surge en una región rica…
o de aparente riqueza…
quizás, de riqueza mal repartida.
En ese punto #spanishrevolution tiene pasadizos hacia Latinoamérica.



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Aún así y, al menos en mi entorno cercano, donde estamos inmersos en los preparativos del Simposio Milenio Abierto y en las obligadas piruetas para resistir el oleaje producido por fenómenos similares a #spanishrevolution - mejor dicho, de los fenómenos que causaron a #spanishrevolution – como decía, en este ámbito, nadie era capaz de predecir una reacción popular semejante.

#spanishrevolution pone de manifiesto el nivel de tolerancia de sectores sociales menos favorecidos ante los reajustes neoliberales y abre un espacio para el debate muy interesante.

Ya se cuestiona si este código de #spanishrevolution merece llevar el nombre de revolución. La #spanishrevolution apenas ha madurado, sus planteos aun resultan balbuceantes. El discurso de sus componentes deviene diverso al enumerar los objetivos. Las solicitudes de cambios están dirigidas al poder. Queda en precario todavía su exigencia, a veces parece un ruego.

Sobre todas las cosas, los simpatizantes de #spanishrevolution están preocupados por la solidez de un movimiento surgido de la espontaneidad, se interrogan acerca del grado de cohesión que pueden mantener frente a las acometidas policiales a la usanza de la ocurrida en Barcelona.

#spanishrevolution todavía debe enfrentar las maniobras de la reacción. Esta última está ubicada en los espacios de poder, los controla. #spanishrevolution es aun un movimiento que increpa al poder, pero no se encuentra dentro de sus fronteras.

Para nada hay que pensar en una solución mediante el fragor de las armas. El sistema tiene espacios que ni siquiera con ellas puede cubrirlos. Aun así, los días están por transcurrir. ¿Qué logros esperan a #spanishrevolution? Testigos seremos de su andar. Por ahora, nuestros mejores deseos para los indignados.

sábado, mayo 28

Impresiones de un mérito desde la distancia


Hoy está lejos una figura cimera de la historiografía holguinera. En la hermana República Dominicana cumple labores investigativas el historiador del patio José Abreu Cardet. Él es una figura de perenne presencia entre los amantes de Clío, en la nororiental provincia cubana de Holguín. No importa que, temporalmente, se encuentre lejos. Como siempre ha ocurrido, en medio de su humildad y caballerosidad, Abreu reaparecerá entre nosotros para contarnos de sus experiencias en otras tierras.

En esta oportunidad, el hecho cobra valor singular: poco antes de partir fue declarado miembro de la Academia de la Historia de Cuba. Lo inusitado del viaje solo dejó tiempo para informárselo. Su retorno implicará la información, “oficial”, de tal designación. ¡A Abreu se le espera en grande!




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Es, entre los historiadores contemporáneos de Holguín, el más publicado. Su producción rebasa las dos decenas de títulos. Ha incursionado en la historia holguinera, cubana y dominicana. Tiene ensayos biográficos sobre importantes figuras estadounidenses y de otros ámbitos. Múltiples factores de la vida cotidiana, en medio de contiendas bélicas, han encontrado un interesante tratamiento en los volúmenes que él ha escrito.


Ante una figura de talento y de encomiables valores humanos, vale la pena acudir al correo electrónico y obtener las primeras impresiones sobre su designación.

MOC: En tu obra sobre América Latina existe una preferencia por
las luchas liberadoras recientes. ¿Cuáles factores inciden en esa
jerarquización?

JAC:
Realmente he estudiado poco el tema. Hice, contigo y otros colegas, una serie de trabajos sobre la lucha contra el tirano Batista en los llanos orientales. También un estudio sobre las expediciones de junio de 1959 a Republica Dominicana y un texto, inédito hasta, ahora sobre el internacionalismo cubano; pero no un análisis de las misiones internacionalcitas, sino, mas bien, buscando el por qué en 1975 más de 35 000 cubanos fueron a Angola, las motivaciones, las ideas de estas personas que los llevaron a arriesgar sus vidas por otros. Publiqué un resumen de ese trabajo, en una compilación que hizo el Instituto Mora de México, recientemente, bajo el titulo de La Isla sobredimensionada….

MOC: Tu obra tiene una proporción alta de trabajos que caen dentro de la
"historia local" ¿Esto te da ventajas o desventajas?

JAC:
Esto es absolutamente ventajoso. En el caso de mis estudios sobre las guerras de independencia y en especial la de 1868 esos estudios locales son indispensables, de otra forma no se puede entender una guerra que se organiza y se desarrolla, en buena medida, desde las regiones. Incluso hay que ir hasta el barrio rural, conocer a los líderes de esos barrios y los vecinos, para entender toda una serie de acontecimientos.

Para entender la guerra de 1868 en Holguín, tienes que comenzar estudiando la capitanía pedánea de Cacocum y la de Gibara, para darte dos ejemplos. En el primero se desarrolla un esplendoroso movimiento independentista y en el segundo la contrapartida integrista. En cada caso responden a dos realidades socioeconómicas diferentes. De otra forma, si no entras en la historia local, o regional, tienes que verlo todo desde la óptica de las grandes figuras. En ese asunto, hay que tener en cuenta que no podemos hacer una historia tan solo del hombre común sin ver a esos caudillos.

MOC: Has presentado las campañas independentistas cubanas del siglo XIX desde aspectos poco tratados donde no siempre el orgullo tradicional
queda satisfecho. ¿Crees que abordarlos desde la llamada historia
social y desde dimensiones de la vida cotidiana fortalece la memoria
histórica o derivan hacia una "desidentidad"?

JAC:
El asunto de las guerras de independencia es que en ellas se crearon los grandes mitos nacionales cubanos. Los héroes fundamentales del panteón nacional son los hombres y mujeres de esas contiendas. Muchos de esos grandes personajes han sido idealizados y es difícil someterlos a un análisis histórico, pues corres el peligro que te acusen de afectar las bases del patriotismo o el orgullo nacional.

He intentado tratar a esos patriotas como seres humanos. La maravilla de esa gente es que soportaron 10 años de guerra, lo perdieron todo, vieron morir sus familias en medio de la miseria y la mayoría continuaron inclaudicables. Para mayor asombro, eran seres humanos con defectos y virtudes. Personas como las que tú conoces diariamente. No eran Aquiles, sino Héctor. Estaban llenos de contradicciones, grandezas y debilidades como cualquier ser humano. He tratado de analizarlos desde esa arista humana, que realmente los hace grandes.

MOC: ¿Cómo ha influido en tu obra la dicotomía héroe - antihéroe?

JAC:
Depende de lo que llames “héroe” y “antihéroe”. En los estudios de las guerras de independencia esa relación héroe – antihéroe está dada, fundamentalmente, siguiendo los caminos del regionalismo y el caudillismo presentes en la contienda.

El “héroe” se enfrentó a “motines” o movimientos políticos, mientras el “antihéroe” es el símbolo de la indisciplina. Ese es el producto de ver la guerra como un juego de ajedrez. Los caudillos guían a su tropa según sus criterios e intereses. Mientras, los mambises de filas son niños que se dejan llevar acá o allá. No siempre se aquilata la participación de los soldados y oficiales de baja graduación, de las familias que seguían a esos caudillos.

Sería magnífico preguntarse ¿hasta donde, realmente, esos grandes caudillos podían actuar tan libremente? ¿Hasta donde podían imponerse a soldados que bastaba presentarse en un campamento español para que dejaran atrás los muchos peligros y miserias aberrantes de la tierra del mambí?. Como toda sociedad, la cubana del siglo XIX, - en este caso de la zona del oriente de la isla, que es la que hemos estudiado más - tenía leyes no escritas que era necesario cumplir estrictamente.
Más recientes son mis estudios sobre la relación héroe – antihéroe en el sentido del integrista. Es decir del verdadero enemigo del mambí.

MOC: ¿Cómo asimila tu ánimo la designación de miembro de la
Academia de la Historia de Cuba?

JAC:
Es un reconocimiento y estoy muy de acuerdo con que se reconozca la obra de quien trabaja. Me alegró mucho, me emocioné cuando me lo dijeron. Que tres holguineros sean miembros de la Academia es importante pues, realmente, un grupo de historiadores de nuestra patria chica son académicos en el sentido que tiene esa palabra, de estudiosos. La lista es larga y no menciono a uno por no olvidar a otros. Hay un grupo de profesionales de la historia, incluso de aficionados, que tienen obras muy serias.

Hubo un personaje de primera línea, fue José García Castañeda, era un historiador asombroso que iba al hombre común. Tuve la suerte de conocerlo, de escuchar sus largas disertaciones sobre la historia de Holguín.

También es en extremo importante la existencia de tiempo para investigar. La vida cotidiana en Cuba no es fácil, pero tienes una gran ventaja sobre los colegas de otros países: es el tiempo. Es fundamental pasarte días y días, meses y años sumido en una investigación. Es un verdadero regalo a Clio que, en este caso, ha hecho el Estado cubano.

He tenido la suerte de disponer de tiempo y lo he sabido aprovechar. Todos los que me han dirigido me permitieron trabajar con mucha libertad. Hiram Pérez, quien supo canalizar los medios puestos a su disposición para crear esos espacios de creación. Con él que he trabajado alrededor de 30 años. Mi obra es, en cierta forma, producto también de ese interés que existe por la historia.

He realizado varios trabajos colectivos. Un grupo de ellos los realice contigo. También he laborado con José Murt Mulet, Dolores Feria, Enrique Doimeadios, Roberto Pérez Rivero, Elia Sintes, mi esposa, quien a constituido una ayuda fundamental, en todos los sentidos. Sin su colaboración no hubiera escrito los libros que tengo. Cada uno de ellos tiene una cualidad que me fue muy útil cuando entré en la esfera del trabajo colectivo.

También he trabajado con colegas de otros lugares, como Olga Portuondo y Volker Mollin. Tan solo por recordar a uno, a Murt Mulet, con esa persistencia, el esmero en terminar lo mejor posible cada obra que hacíamos, su altura de espíritu. En fin, soy feliz, afortunado por todo lo que pusieron y siguen poniendo mis colegas para continuar con mis investigaciones.

jueves, abril 28

Otro talento holguinero en la Academia de la Historia



Holguín se viste de gala, tres de sus talentosos historiadores han sido seleccionados por la Academia de la Historia de Cuba para integrarse como miembros correspondientes. Uno de los hombres que ha logrado tan meritoria designación es José Vega Suñol.

Él es Doctor en Ciencias Históricas, título obtenido en la Universidad de La Habana en 1992. Se ha especializado en Etnología, Historia y Cultura Regional. Dedicado por décadas a la investigación, la docencia y la promoción cultural, ostenta la categoría de Profesor Titular del Centro de Estudios sobre Cultura e Identidad de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Holguín y de Profesor Titular Adjunto de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual del Instituto Superior de Arte en Holguín.

Gustosamente, él ha accedido a respondernos algunas interrogantes. Conocedor de las inclinaciones profesionales ya reseñadas, decido comenzar indagando sobre ellas.

MOC Has conformado una concepción sobre la regionalización histórico-cultural ¿crees que funciona en la plenitud del campo epistemológico o la limitarías a una herramienta para manifestaciones culturales específicas?

JVS
Todavía no he logrado tener una concepción acabada sobre la regionalidad histórico-cultural. Al incursionar en los estudios regionales cubanos lo he hecho limitándome a la región de Holguín, básicamente, porque el volumen de información y conocimientos para lograr un montaje analítico de las regiones histórico-culturales de Cuba es una tarea que puede abarcar más de una vida y solo el tiempo me da para esbozar algunas hipótesis preliminares que tal vez puedan ser tomadas en cuenta por futuros investigadores.

Tampoco albergo la pretensión de que mis propuestas teóricas y metodológicas sobre los estudios regionales funcionen a plenitud en todo el campo epistemológico que comprende este objeto del conocimiento; por el momento, aspiro solo a que sirva de referencia para adentrarnos en la región de Holguín, y que contribuya a la elaboración de modelos para otras regiones, aunque tengo mis dudas al respecto, ya que las formaciones regionales de Cuba no han seguido procesos idénticos en su constitución; es más fácil encontrarse con la diversidad que con un sentido de unidad histórico-cultural en la organización regional cubana. También parto del aporte de otros historiadores dedicados al tema, como Olga Portuondo y Hernán Venegas.

Por otro lado, existen distintos modelos de regionalización: a la regionalización geográfica, económica o histórica se le pueden incorporar otras variables de regionalización como la etnográfica, la lingüístico-cultural, etc. La metodología regional puede moverse tanto en un nivel general de regionalización, por ejemplo, el de región histórica, como en un nivel específico, digamos para abordar una manifestación cultural concreta.

Me estimula encontrar en Internet cientos de trabajos sobre historias y culturas regionales y locales de todas partes del mundo, lo cual es un indicador de la importancia que tienen para los pueblos y para la ciencia.

MOC Vega ha publicado, entre otros, los libros: Norteamericanos en Cuba: estudio etnohistórico, Fundación Fernando Ortiz, La Habana, 2004; Archivos de Cuba, Ediciones Unión, La Habana, 2004 (coautor) y Región e Identidad, Ediciones Holguín, 2002. De ahí mi pregunta al respecto.

Eres un estudioso de los aportes estadounidenses a la cultura cubana, sin embargo, en el agitado contexto contemporáneo donde se desarrollan las relaciones, o no relaciones, entre ambos gobiernos ¿piensas que esa dote cultural es aquilatada en su dimensión plena?

JVS
Comenzaría diciendo que Estados Unidos es un referente familiar de peso en la cultura cubana y en la mentalidad del cubano. La cultura ha sido hasta ahora una de las fuentes vitales de intercambio entre Estados Unidos y Cuba, desde los tiempos coloniales. Músicos, poetas, novelistas, científicos y pensadores cubanos han pasado por Norteamérica desde el siglo XIX y viceversa; y para ambos lados ha ido un intercambio necesario, útil y de provecho mutuo; también es oportuno reconocer que los componentes formativos de la cultura norteamericana guardan determinadas analogías con la cultura cubana, a pesar de no ser idénticas sus matrices.

En ambas culturas interviene la europeidad: en nosotros España, en ellos Inglaterra; en las dos orillas tuvieron una participación las culturas africanas; hubo negros lucumíes, congos y mandingas tanto en Norteamérica como en Cuba; las comunidades indígenas en ambos lados fueron prácticamente arrasadas y por eso no legaron un peso sustantivo aunque no despreciable en las respectivas culturas; otro factor común es que Estados Unidos y Cuba fueron escenarios desarrollados a partir de las migraciones de gentes de muchas partes del mundo, las dos culturas presentan cierta vocación de universalidad, el haber sido gestadas por migrantes de diferentes latitudes.

Sin embargo, hay también una profunda diferencia cultural entre Cuba y Estados Unidos: el proceso de integración no ha sido el mismo ni se ha desarrollado en la misma dirección; el pueblo cubano resulta más integrado en el orden étnico y cultural que el norteamericano; en este prevalece todavía una profunda segregación tanto étnica como racial, verificable incluso a escala urbana; Estados Unidos está lleno de nichos culturales cerrados a otros, de comunidades y minorías étnicas que, por determinadas razones históricas y sociales, no tenemos nosotros. Las diferencias comprenden también la escala de valores; hay valores compartidos y no compartidos, como la apología del mercado y el consumismo.




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MOC Entre las organizaciones a que pertenece, encontramos a Vega en la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y en la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC). Es miembro del Tribunal en Ciencias Históricas, Presidente de la Cátedra de Antropología Cultural Fernando Ortiz de la Universidad de Holguín. Como hombre relacionado con los estudios culturales, es posible hurgar en sus ideas sobre algunos conceptos y su aplicación en la praxis.
El concepto de transculturación reafirma una cualidad distintiva al producto de la interacción entre más de una cultura. No obstante, es común identificar rasgos hispánicos y hasta africanos, en lo cubano, como si se tratase de un rompecabezas ¿qué validez científica confieres a resultados presentados de ese modo?

JVS
Tendría que comenzar diciendo por qué Fernando Ortiz propuso el término transculturación, el cual fue muy bien acogido por un antropólogo de la dimensión de Bronislaw Malinowski; sencillamente, porque el término aculturación, aportado por la antropología anglosajona, no podía explicar los procesos históricos y culturales que habían intervenido en la formación del cubano.

Ortiz dejó bien claro que la africanidad, como la hispanidad, no son más que antecedentes étnicos y culturales, pero no puede confundirse lo africano y lo hispano con lo cubano, porque se trata de una nueva cualidad étnica y cultural, diferente por completo de aquellos antecedentes, de los cuales el cubano es un consecuente.

Cuando José Martí explicita “cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro” sitúa la cubanidad en una posición supraracial, ajena a toda división de la sociedad según el color de la piel; por eso es insostenible hoy hablar de grupos “afrocubanos” o “hispanocubanos” ya que quien define la cualidad específica y distintiva de un pueblo no es el origen epitelial ni sus precursores en el tiempo sino su cultura y las posibilidades de participación en ella.

MOC Mira por un momento hacia atrás y hacia delante de la antropología cubana y holguinera ¿qué pronóstico infieres?

JVS
Si miro hacia el pasado de la antropología cubana con la primera figura que me encuentro es con Fernando Ortiz, cuya obra es fundadora de esta disciplina en nuestro país, a pesar de contar con una Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba desde 1877. Ortiz se encuentra con el ser cubano a través de una de sus aristas más obviadas, el negro, fundador, junto al español y a muchos otros, del pueblo cubano.

A partir de Ortiz los estudios antropológicos en Cuba comienzan a transitar en dos direcciones básicas: la cuestión racial, como problema-debate, por su peso específico en la construcción de la cubanidad, y el rescate de las culturas populares como objeto de estudio, porque el negro es uno de los asideros de lo popular en la cultura cubana; pero el legado mayor de Ortiz fue convertir la investigación antropológica en un instrumento para saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos, para él la antropología no es letra muerta sino un recurso del conocimiento y la transformación social.

Mirar en perspectiva de futuro el discurso antropológico cubano es casi un acto adivinatorio, pero te lo puedo resumir en pocas palabras: responsabilidad social; la antropología cubana, que goza de buena salud gracias a la formación de nuevos y excelentes especialistas en estas últimas décadas, ubicados en centros de investigación y en las universidades, tiene la tarea de acometer trabajos dirigidos a conocer, explicar, interpretar y resolver, las problemáticas surgidas de la práctica sociocultural; como la tecnología antropológica se ha especializado en micro-escenarios, apuesto por su mejor utilización en los estudios comunitarios y grupales, en la ambitalidad urbana, en el mejoramiento de la eficiencia laboral, entre otros usos que pueda tener.

En cuanto a la antropología holguinera hay que reconocer algunos antecedentes, Diego de Ávila y del Monte, nuestro primer historiador local, fue un antropólogo ingenuo, si se quiere aceptar el término, porque nos legó la única genealogía existente hasta ahora de las familias fundadoras de Holguín, y José A. García Castañeda, quien en su obra Así es Gibara, publicada en 1957, se acerca bastante a una caracterización socioantropológica del holguinero; Castañeda fue uno de los precursores de esta rama del conocimiento entre nosotros.

También es oportuno mencionar a otros investigadores que han aportado a la antropología en Holguín en los últimos años, uno de ellos fue José Manuel Guarch, reconocido arqueólogo; José Novoa Betancourt, quien ha empleado recursos del saber antropológico en sus acercamientos al Holguín colonial, principalmente sus indagaciones sobre la esclavitud; José Abreu Cardet, quien nos ha ofrecido una visión de las guerras de independencia en Cuba desde la historia social, a partir de los hombres y mujeres que participaron en ellas, el papel de la familia y el barrio en estos acontecimientos; debo agregar a dos colegas de mi departamento en la Universidad de Holguín, el Dr. Carlos Córdova, por sus estudios sobre el espiritismo de cordón, y el Dr. Alejandro Torres por sus trabajos sobre el campo religioso holguinero, quien ha empleado técnicas y métodos de investigación avanzados y a quien considero el más actualizado y prometedor de los antropólogos jóvenes en la provincia.

Pero ya que me pides un pronóstico de futuro sobre esta rama, te diré que el talón de Aquiles de la ciencia social en Cuba se encuentra en la introducción de los resultados, de nada sirve investigar para luego dormir el sueño eterno, en espera de su aplicación. El reto requiere una mejor comunión entre los actores y los usuarios del resultado. Vista así, la antropología en Cuba puede y debe ser un instrumento para lograr el perfeccionamiento de nuestra sociedad, un recurso al servicio de la transformación cualitativa de nuestro cuerpo social y cultural.

MOC La inclusión del Dr. Vega Suñol en la Academia de la Historia no es causal. En los últimos años, junto a su trayectoria científica, ha obtenido varios reconocimientos y premios: Pedagogo del siglo XX cubano y Personalidad científica en Holguín. Fue Premio de la Crítica en Ciencias Sociales, 2006. De ahí mi curiosidad por su impresión respecto a su inclusión en la Academia.
¿Cómo ves los días que vienen, ahora que eres miembro correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba?

JVS
En efecto, me comunicaron que soy miembro correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba, ese reconocimiento es válido y significa mucho para mi persona, todavía más cuando supe que la elección fue directa y secreta, realizada por el grupo gestor de esa Academia, que como sabes se crea en 1910. El rescate de esta institución en el siglo XXI, a cien años de su fundación, revela el valor y la importancia cardinal que le brinda el Estado al ejercicio científico del discurso histórico, como afirmación del ser cubano.

Mi obra científica, en el terreno de la historia social, no es lo suficientemente abundante pero agradezco que lo poco que he hecho haya sido tomado en cuenta, lo que verifica que los modestos resultados alcanzados hasta ahora han servido a muchos otros y han sido evaluados positivamente por la comunidad científica y académica de mi país. Pero es oportuno hacer justicia, porque buenos y prolíficos historiadores holguineros no fueron contemplados en esta primera selección, aunque convencido estoy que en algún momento, más temprano que tarde, formarán parte de su membresía.

Ser miembro de la Academia de la Historia de Cuba es un reto para los días por venir, implica una responsabilidad adicional, un mayor volumen de trabajo y un encargo social que sabré dispensar con resultados a la altura de sus exigencias.

viernes, abril 22

El mundo y su imagen trastocada



Hay momentos medulares en la vida de los terrícolas. Son momentos donde todo cambia. Al final no es todo, pero es bastante. La fotografía tiene esa virtud. En esa línea se movió la conferencia dictada por el Dr. C. David Silveira Toledo, de la Universidad de Oriente, en el Centro de Información “José Manuel Guarch del Monte” de la Casa de Iberoamérica, en la mañana del 21 de abril.

“La fotografía entre lo efímero y lo eterno” llevaron por título las palabras del prestigioso intelectual santiaguero. El realismo, la celeridad y la rapidez de reproducción de la fotografía constituyeron aspectos novedosos y contradictorios en su aceptación. Al final, ha invadido todos los ámbitos de la existencia del hombre. Ha devenido un arte, un componente insustituible en la vida cotidiana y un gran negocio.

Constituyó el centro de la polémica acerca de su auténtica creatividad o la copia, sin mayores ambiciones, de una realidad externa, solo trasmutada, a través del lente, y convertida a un pliego que recibió el nombre genérico de toda la actividad: fotografía.

Silveira Toledo realizó mucho énfasis en su papel en la memoria histórica. Tanto de los pueblos, las comunidades, las familias o las personas en su individualidad. Ha devenido una manera de guardar imágenes perecederas para la eternidad.

A su vez, la fotografía se llena de ambivalencias. Deviene en presencia y ausencia al unísono. Es una fuente de inmortalidad espiritual y material, un espejo singular jamás publicado, según las palabras del conferencista.

Entre sus múltiples méritos también destaca su papel de premisa para el surgimiento de otra de las artes: el cine, la imagen en movimiento. La realidad es así, mutable, solo se le apresa por fracciones de segundos para que quede impresa en una pequeña pieza de cartulina.



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Junto al profesor santiaguero venía su esposa, la Dra C. Irina Bidot Martínez. Ella también brindó una interesante disertación. “Luchar, luchar, luchar: una mirada del español en Cuba" fue el tema que presentó. Ya no se trataba de la fotografía, sino del lenguaje. La especialista basó su exposición en el documental “Luchar, luchar, luchar” del realizador holguinero Oscar Feria.

Feria brindó un interesante recorrido sobre las acepciones del término en los últimos años y recogió testimonios de diferentes lugares del país. Por esta última razón constituye una obra de inapreciable valor para el análisis que realizó Irina Bidot. En cada escena un cubano de una zona diferente del país, brindaba sus impresiones… en la forma dialectal típica de su región de origen.

En base al nivel fónico, la doctora estableció cinco zonas dialectas y caracterizó cada una de ellas. De manera exacta aparecían los matices en el documental. Toda una disertación de didáctica que levantó variadas intervenciones.

Entre fotografía y lenguaje transcurrió esa mañana en la Casa de Iberoamérica. Una mañana de imágenes y sonidos.

lunes, abril 4

Género y revolución en Cuba.



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Todavía existe un “techo de cristal”, aunque los avances son innegables. Así calificó a los estudios de género que se generan en la isla caribeña, la Dra María de los Ángeles Arias Guevara, profesora de la Universidad de Holguín, e investigadora del Centro de Estudios de Cultura e Identidad, ubicado en dicha institución.

Su disertación sobre los estudios de género en Cuba formó parte del espacio Iberoamérica en nosotros. Este se realiza por el departamento de Investigaciones de la Casa de Iberoamérica con motivo de las celebraciones que se realizan en la ciudad de Holguín en torno a la fecha del 4 de abril, día de San Isidoro, santo patrono de la ciudad, el pueblo y el hato ubicados sucesivamente en orden inverso en el tiempo histórico.

Para la Dra Arias son diferenciables dos momentos en la realización de estos estudios: uno abarca desde 1959 hasta el proceso de institucionalización del proceso revolucionario ocurrido a mediados de la década del ´70 del siglo XX.

Se caracteriza por grandes transformaciones que tienden a lograr una igualdad entre todos los cubanos. Predominó la concepción de una emancipación total de la mujer solo con los cambios generales que la revolución socialista propiciaba. Los estudios realizados durante esos años tenían, como preocupación fundamental, la medición del impacto de las distintas medidas implementadas sobre el bello sexo.

Cierto es que en la Campaña de Alfabetización más de la mitad de las alfabetizadoras fueron mujeres y que se recibió el beneficio de la misma por un porcentaje elevado de las ellas. Las oportunidades de incorporación a la vida laboral crecieron. De igual manera se comportaron otros indicadores.

Sin embargo, medidas como la muy radical Ley de Reforma Agraria de 1959 y su complemento de 1963, declararon propietarias a un porcentaje muy bajo de mujeres, en virtud de las relaciones patriarcales que reinaban desde épocas anteriores. Ellas para nada fueron modificadas por ambas prerrogativas.

En 1976, cuando surgieron los órganos del Poder Popular, la representación de la mujer en los mismos fue muy baja. Se puso de manifiesto la necesidad de un cambio cultural en la vida cotidiana que debía investigarse por los estudiosos.

El proceso de implementación tardó algunos años. Paulatinamente, surgieron los centros de estudios dedicados a este quehacer y se ampliaron las temáticas. Pasó a primer plano la violencia intrafamiliar, el uso del tiempo por cada uno de los sexos, los roles intrafamiliares, el desempeño en el espacio y una serie de tópicos más que demuestran todo lo que falta por ganar en tan noble empeño.

Sin pretender convertirse en una arenga, las palabras de la Dra Arias fueron una especie de explosión conmovedora que obliga a mirar nuestra realidad y a aceptar ese “techo de cristal” que ella mencionó.

Las principales insatisfacciones no deben dirigirse a discurso, sino a aunar esfuerzos para colocar a nuestras congéneres en el lugar que merecen.

Diezmados pero no extinguidos

Los aborígenes cubanos desaparecieron. Fueron diezmados por los abusos y atrocidades del conquistador hispano. Mas, su extinción no resultó total. Quedó en lo cultural una herencia muy rica que, en oportunidades, pasamos por alto.

Con esta tesis de José Juan Arrom como centro, se desarrolló la conferencia del intelectual holguinero Manuel García Verdecia, con que dio inicio el Primer Coloquio que lleva por nombre el del destacado científico mayaricero y cubano.

La disertación tuvo lugar en la Casa de Iberoamérica, dentro de las actividades por el 4 de abril, que se efectúan en Holguín. Precisamente, un 2 de abril de 1910, había nacido en esta ciudad el antropólogo Arrom, para luego llevar un ninez feliz en el cercano Mayarí.

García Verdecia realizó un recorrido por la obra del investigador a quien se le dedica el coloquio, dentro del espacio de la institución sede, que se ha bautizado como “Iberoamérica en nosotros”. Los estudios del Dr Arrom demostraron la actualidad del legado aborigen en múltiples aspectos de la vida cotidiana de la región donde vivió sus primeros años.

Fue una manera de enaltecer la contribución aborigen, en buena parte contenida dentro de lo que hoy se le llama capital simbólico. Para Arrom, dos hechos tan importantes como la aparición y aceptación de la Virgen de la Caridad como patrona de nuestra nación, paralelo en el tiempo con Espejo de Paciencia, la primera obra literaria de que se tiene noticias, escrita en Cuba, demuestran que en los inicios del siglo XVII ya no había yuxtaposición de culturas en la Isla. El término aplicable, para él, era el creado por el sabio cubano Fernando Ortiz: transculturación.

En la problemática y violenta interacción del aborigen con el hispano, los elementos culturales de ambos se fundieron para dar origen a un producto nuevo, distinto al material de donde provino. Algunos estudios han confundido las fuentes de determinados rasgos, con ello queda subsumido el aporte de los primeros pobladores. Pero lo importante es que en el criollo, perfectamente mezclados hasta hacerlos irreconocibles, figura la dote arauca.

Las tesis expuestas por Verdecia luego tuvieron ampliación. Varios de los trabajos presentados profundizaron en varios aspectos que fueron estudiados por Arrom. Ángela Peña expuso nuevos enfoques sobre el paisaje cultural donde apareció laVirgen de la Caridad, en específico dentro del entorno cercano a la bahía de Nipe, donde cierto es que apareció, sin embargo, los más olvidados de manera incomprensible.

La multimedia “Arrom 100 años después…” dejó la sensibilidad abierta, con imágenes poco conocidas de la vida y obra de la personalidad recordada, donde, en ocasiones, él mismo explicaba parte de sus tesis.

En punto de particular intercambio entre los presentes, se constituyó el término de Hispanoamérica, defendido por el estudioso durante muchos años, frente al menosprecio de algunos eruditos primer mundistas que negaron la existencia de una personalidad cultural con dicha raíz, a la cual tacharon de incapaz de producir un signo cultural propio en lo artístico o literario. Contra tal desestimación, Arrom argumentó la existencia de una “hispanoamericanidad”, en èpocas donde el coloniaje cultural reinaba en determinados círculos de la intelectual con particular fortaleza.

El Coloquio concluirá el próximo 9 de abril en la ciudad de Mayarí. Arrom, defensor de lo autóctono imbricado al mundo, bien merece un espacio así.

jueves, marzo 31

Iberoamérica: sentido, alcance y limitaciones



Existen conceptos aberrantes. Los hay que enaltecen a unos, mientras soslayan a otros. El contenido de los conceptos se torna, entonces, primordial. Iberoamérica se incluye entre aquellos que cumplen esta línea. Pero también escapa de ella.

Las reflexiones del periodista de la popular revista Bohemia, Luis Toledo Sande, realizadas en la Casa de Iberoamérica en la mañana del 31 de marzo, giraron en torno a dicho tema.

Es conocida la máxima acerca de lo excluyente que resulta la incorporación de cualidades a cualquier objeto o proceso. Mientras más requisitos existen, menos candidatos a cumplirlos existen. De tal forma, los conceptos provienen de un contexto cultural, tomando este término en su acepción más amplia.

El conocido escritor e investigador, nacido en el poblado holguinero de Velasco, quien por algunos años se desempeñó como agregado cultural de la embajada de Cuba en España, recalcó en la connotación de tales definiciones.



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Términos como Hispanoamérica, Latinoamérica, Panamérica e Iberoamérica estuvieron en el centro de su intervención. Su óptica distó de aceptarlos con absoluteces. Fueron creados por el hombre y responden a los intereses de los creadores, pero siempre existe la posibilidad de recontextualizarlos en beneficio de muchos, o de sujetos sociales excluidos.

En momentos cuando se propugna la salvación de los pueblos y la vía transita por los bombazos, resulta difícil mirar las creaciones intelectuales con ingenuidad.
Las conmemoraciones, como garantes de la continuidad memorística de los pueblos, se cargan de tales significados y hasta la elección de una fecha aporta un signo para el proceso al cual se dedica. Por más que algunos lo nieguen, los hombres controlamos nuestro comportamiento según los intereses.

El Caribe anglófono y francófono puede distanciarse de nosotros, o podríamos negar la hispanidad, o “portugalidad” de algunos de los hermanos del hemisferio occidental, según el manejo que hagamos de nuestro lenguaje.

Para quienes presenciamos la intervención de Toledo, pareció que apuntaba a una dinámica en la asunción de los conceptos. Deben ser inclusivos, pero jamás uniformantes. A su vez, han de propiciar la interacción entre quienes incluyen, sobre la base del respeto mutuo. Todavía más, requieren de capacidad de apertura, para asimilar las inclusiones futuras. Sólo sobre esa base tiene asegurada su estabilidad.

Durante su interesante conversación, Toledo Sande se referió a devotos inmaculados, vistiendo los hábitos papales sin la sombra de ateísmo, a presidentes de estados imperiales con consecuente actuación imperialista. Habló de autonomías estancadas, de reminiscencias colonialistas y colonizadas.

Tampoco faltaron las menciones de los errores ortizianos y las bondades de sus estudios, del azúcar perdido y el plurilinguismo, en fin, una gama de ejemplos muy amplia, que remarca la esencia vigilante de las cualidades, como brújula para integrarnos, o preferir quedar al margen en las supuestas “uniones”.

martes, marzo 29

La cultura y los mecenas

Para nada es secreto: corren tiempos difíciles. Hoy es cotidiano que, en la comunicación con colegas, ellos expongan las estrecheces económicas en medio de las cuales realizan su actividad científica o cultural.

Hay quienes afirman que es algo muy antiguo. Han visto siempre a esas actividades sumidas en circunstancias nada deseables. Para confirmarlo, acuden a la antigüedad del mecenazgo. Llegan a exponer en su favor, el hábito de ciertas instituciones de esos sectores de acudir, de manera consuetudinaria, a los “favores” de dichas personalidades.

Las diversas civilizaciones, en cada uno de sus estadios, han creado diferentes maneras de sostener al arte, la creación científica y literaria y de otras labores que no producen para el consumo material directo.

El sustento financiero a la cultura y la ciencia tiene un rango amplio de expresiones a nivel planetario. Presupuestos estatales, de gobernaciones provinciales, departamentales u otras, fondos municipales, donativos de filántropos y de fundaciones, en fin, el listado de fuentes financieras puede ser extenso.

Mas, si la diversidad en cuanto a formas es amplia, hay quienes afirman que la holgura de fondos carece de ese carácter. Algo similar ocurre con las oportunidades de acceso. El proceso ha sido presa del cálculo.



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Generalmente, los patrocinadores buscan publicidad. Los puntos de partida tiene en cuenta interrogantes como: ¿a quién patrocinar?, ¿cuánto dinero invertir?, ¿cómo medir el retorno?

Las respuestas deben incluir: mejorar la imagen de marca, enaltecer la reputación, lograr publicidad ante un nicho de mercado escogido por la firma, obtener desgravaciones fiscales, o conseguir otros beneficios comerciales.

La toma de decisión sopesará el ¿cuánto nos costaría una publicidad similar durante ese tiempo en un medio convencional y cuánto a través de patrocinio? Éstas y otras dubitaciones forman parte de ese universo de intereses comerciales.

Sin embargo, existe un factor al cual se le presta particular atención en la actualidad: la imagen social corporativa. La empresa se comporta como una entidad muy comprometida con el desarrollo humano. Prefiere dirigir sus donaciones hacia los países en vías de desarrollo. De esa manera demuestra su responsabilidad social.

Mientras los mecenas manejan estos y otros elementos, en los más diversos rincones del planeta, artistas, científicos y promotores culturales continúan en la búsqueda de fuentes de sustentabilidad económica para su labor.

Unos aceptan los donativos sin reparos. Están dispuestos a realizar concesiones con tal de sobrevivir en su brega. Otros, hacen relucir su dignidad y oponen condicionantes a las del patrocinador.

En escenarios muy específicos, tales disputas están ausentes gracias a presupuestos asignados de manera automática para la creación de este tipo.

No obstante, una mirada al futuro inmediato nos hace pensar en la duración que alcanzarán estas prácticas. Sin dudas, la relación entre mecenas y creadores está a punto de alcanzar dimensiones diferentes.

viernes, marzo 11

La enfermedad del continente

El mestizaje ha sido condenado. Para algunos, es una cualidad satánica, un lastre en los pueblos que encuentran su personalidad histórica en él. Entre tantas cosas, se le responsabiliza con el atraso latinoamericano. Es una degeneración racial que conlleva a la inferioridad cultural.

Durante las primeras décadas del siglo XX, cuando buena parte de la intelectualidad latinoamericana buscaba explicaciones al precario ambiente donde vivía, acudió a teorías como la descrita, que atravesaron el Atlántico, procedentes de los centros de poder europeos y norteamericanos.


La preocupación por el progreso es legítima. Cuando la ruta de los pueblos carece de una brújula que lo señale, es comprensible y válida la búsqueda de las razones que han conducido al retraso en la conquista de la llamada “civilización”. Sin dudas, el conocimiento de las causas permite la búsqueda de soluciones.

Sin embargo, la apropiación de cualquier teoría siempre requiere de una actitud crítica. El diálogo detenido con sus planteos fundamentales, ha de aquilatar sus bondades y desechar los elementos con signo regresivo. En la época de referencia, esta parte del mundo albergó a algunos historiadores poco dispuestos a exámenes con esa óptica. En consecuencia, múltiples concepciones positivistas e irracionalistas, sobre todo relacionadas con la filosofía de la vida, propugnada por Nietzche, fueron asumidas sin mayor preocupación.

La obra del historiador boliviano Alcides Arguedas es un ejemplo de la producción científica basada en tales presupuestos. “Pueblo enfermo”, tituló al libro donde expone con mayor claridad los principios que regían en su pensamiento.

Arguedas tuvo una activa participación en las luchas intestinas bolivianas de finales del XIX. Luego, encaminó su vida dentro del contexto diplomático, de tal modo, por largas temporadas Bolivia quedó a sus espaldas para adentrarse en el brillo de las capitales europeas. Los indiscutibles avances que experimentaba aquel ámbito lo deslumbraron.

Como amante de su tierra, se cuestionaba las desigualdades y, en busca de responsables, la acusación cayó sobre el indígena. En el fondo, los prejuicios raciales hicieron mella en su espíritu.




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Cuando Arguedas buscaba motivos, encontraba satisfacción a su interés con tópicos como la ubicación geográfica, el clima y, por supuesto, la inferioridad racial. Vació estas ideas en sus novelas históricas y en las versiones historiográficas sobre los acontecimientos bolivianos. Así quedó signada su “Historia general de Bolivia, el proceso de la nacionalidad (1809 – 1921)” que fuera impreso en Barcelona, cuando corría el año 1922.

Su concepción historiográfica era regida por el papel de los grandes hombres. El pueblo, mestizo en altas proporciones, aparecía en sus libros solo para recibir epítetos de “chusma”, “plebe” y la “cabeza del monstruo”. Quizás desorientado entre los distantes extremos donde se movió la historia boliviana tras la independencia, analizaba el proceder de las personalidades de manera tan contradictoria que dejaba escasos elementos para tomar partido de manera objetiva. Tal resultaba su pesimismo.

Él careció de la sensibilidad imprescindible para beber en las obras con signo totalmente diferente, que salían al unísono con las suyas. Me refiero a libros como “Nuestros indios”, producto del ingenio del peruano Manuel González Prada, que vió la luz en 1908, y “La raza cósmica: misión de la raza iberoamericana”, publicada en 1925 por el mejicano José Vasconcelos, por solo mencionar dos de ellos.

La búsqueda de lo auténticamente nacional discurre, en ocasiones, por vericuetos intrincados, donde la esencia puede desnaturalizarse y el fruto final es totalmente contrario al propósito de la indagación. Es imposible reducir la historiografía a sus componentes y subestimar los elementos de cientificidad, cosmovisión y humanistas que también moldean sus funciones.

lunes, marzo 7

Más de 25 Miradas en Holguín



Ocho minutos largos, pero también insuficientes. “25 Miradas”, la serie de cortos argentinos dedicados al bicentenario del inicio de la lucha por la emancipación del coloniaje español, nos dejaba con ganas de seguir viendo. Los 200 minutos totales transcurrieron muy rápido, pero también demasiado prolongados, su intensidad requería descanso reflexivo para captar toda la intención de los realizadores de esta heterogénea muestra.

La introspección argentina, en su poética de conceptos densos, dejó en el público holguinero cierta sensación de falta de información “acerca del quiénes quisimos ser y del quiénes hemos sido” que expone cada uno de los cortos, preparados por realizadores del cono sur, bajo el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Nación, junto a la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Fueron realizados por Adrián Caetano, Pablo Trapero, Marcos Carnevale, Albertina Carri, Paula de Luque, Inés de Oliveira Cézar, Sabrina Farji, Leonardo Favio, Pablo Fendrik, Sandra Gugliotta, Paula Hernández, Juan José Jusid, Víctor Laplace, Alberto Lecchi, Lucrecia Martel, Mausi Martínez, Néstor Montalbano, Celina Murga, Gustavo Postiglione, Lucía y José Puenzo, Carlos Sorín, Juan Bautista Stagnaro, Juan Taratuto, Gustavo Taretto, y Ricardo Wullicher

El cruce con la realidad “del qué somos y con la utopía del qué seremos” deja abierta una puerta a la búsqueda de las interioridades de aquel pueblo, durante los años transcurridos entre los inicios del siglo XIX y este primer decenio del XXI. Se requiere conocer al argentino más de cerca. Sus sufrimientos han sido largos, complejos, intensos, a veces, hasta lejanos de nuestra realidad.

No basta la divulgación en la prensa sobre los hechos principales de aquel acontecer. Por momentos, el espectador quisiera ser argentino, para comprenderlo mejor y… no serlo, para evitar el sufrimiento. Largo es el camino andado. Las síntesis dan la esencia, pero pierden la vivencia.



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Mueve a la simpatía el optimismo de muchos directores. También la entrega de los actores y los recursos expresivos de la edición. La muestra es un huracán de emociones que uno quisiera aprehenderlo en sus detalles mínimos. ¿Cuánto hay repitiéndose en otros lares latinoamericanos?

La Feria Internacional del Libro sirvió para que la Casa de Iberoamérica incorporara la muestra a sus actividades. Aprovechando el horario nocturno de “Un espacio para la poesía”, la pantalla se instaló en el exterior de la institución y fue un imán que captó las conciencias, independientemente de su poca estructura férrica. Pocas caras dejaron de mostrar la reflexión del alma que reflejaban.

¡Cuan diverso es el bicentenario!