expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

Translate

viernes, noviembre 14

Crisis desengaños y esperanzas



Crisis…  crisis… crisis… es una palabra que hoy nos asalta por doquier; desde las páginas delperiódico, la pantalla del televisor… hasta el ansiado día de cobrar el salario… y de gastarlo. Da la impresión que no existe escape.
En un post anterior hice saber que soy enemigo de la sobredimensión en el discurso sobre  las crisis del capitalismo; sencillamente,  para no crear expectativas falsas respecto a la  duración de ese sistema. El capitalismo es un sistema tozudo, así lo califiqué,  capaz de encontrar paliativos a sus coyunturas críticas y, entre receta y receta de las que sugieren sus asesores económicos y aplican sus ejecutivos, el sistema vive sus  días, meses, años, quinquenios, siglos… ¿Alguien lo duda? Mire hacia atrás en el tiempo.

miércoles, octubre 29

¿La pobreza es siempre una fuente de revolución?



La pobreza aparece protagonizando muchísimas insurrecciones en los libros de historia. Tiene incluso una ambivalencia, suele la pobreza ser causa de estallidos hacia el progreso… pero no es extraño encontrar a pobres  apoyando  causas retrógradas. ¿Cómo se explican esas actitudes en los libros de historia? Y ¿cómo se explica la realidad en la cual se inspiraron los libros de historia? 

viernes, octubre 24

3 precauciones para evitar las guerras por el agua



Las guerras por el agua pueden convertirse en el tema preferido de los historiadores en pocos años. Digo, si queda algún historiador para contarlas, porque la falta del preciado líquido es más letal que una explosión nuclear. De la explosión atómica algunos se pueden librar en refugios construidos al efecto. Sin embargo, el ser humano apenas sobrevive unos pocos días si el estado  sediento se prolonga. 

jueves, octubre 16

¿Cuántos historiadores del medio ambiente usted conoce?



Pasará trabajo buscándolos… llegará a interrogarse ¿vale la pena emprender semejante pesquisa? Quizás hasta piense que le juego una broma de mal gusto con esto de los historiadores del medio ambiente, pero no desespere, ¡continúe su indagación! ¿Sabe por qué? Porque existen los historiadores del medio ambiente.
Le adelanto, no siempre son bien entendidos los historiadores del medio ambiente.

martes, octubre 14

Los estudios de pensamiento y las parcelas académicas



El futuro de los estudios del pensamiento descansa en las ideas de los investigadores actuales. Por años, se han sumado nuevos especialistas a la modalidad que antes era ignorada. Inmersos en las indagaciones es posible encontrar a filósofos, historiadores, juristas, politólogos, estetas, pedagogos, economistas

miércoles, septiembre 25

Vivencias de la entrevista



Jamás me ha gustado adoctrinar sobre asuntos metodológicosen la investigación. No porque los obvie cuando realizo esa labor, sino porque he conocido a sagaces metodólogos que proclaman su relativa importancia con la frase “la metodología no es una camisa de fuerza”, pero en la práctica cuesta trabajo escucharlos hablar de otra cosa. Presentarles cualquier fruto de nuestra labor investigativa, en busca de retroalimentación, significa colarse por el fino tamiz metodológico de sus concepciones. Para colmo, la mayoría de las veces obvian el contenido de lo expuesto, que, a la larga, es nuestro interés mayor.

viernes, agosto 16

Dios en el cielo y Martí en la tierra



Conversar con Carolina Gutiérrez Marroquín es olvidarse de que en este planeta exista cualquier otra cosa que no sea alegría. Tanto es su optimismo, dulzura y el matiz tierno de su trato que a veces nos olvidamos de sus valores profesionales. Profesora universitaria por décadas, doctora en ciencias de la educación, autora de múltiples libros, miembro de la Sociedad Cultural JoséMartí, eso y mucho más, desaparece cuando nos dirige la palabra.  Uno queda cautivado y deseoso de volver a escucharla.

lunes, abril 8

Fondos para financiar investigaciones

Encontrar fondos para financiar las investigaciones sociales resulta una tarea difícil. Esa verdad llega a tomar dimensiones aplastantes. Con mayor frecuencia aparecen los fondos para las investigaciones de las llamadas ciencias exactas que, generalmente, presentan un producto tangible. Mas, para nada debe imperar el desánimo. Tengo la intención de ayudar a encontrar esos fondos.

Soy uno de los que ha entrado en los buscadores y he puesto todo tipo de palabras clave, desde fondo, hasta los consabidos http:// de los supuestos sitios donde me aseguran encontrarlos, la célebre @ que integra los emails de los patrocinadores potenciales, el famoso fund raising inglés, la www de la url de organizaciones caritativas, o el omnipresente .com de otras tantas.

Podría caracterizarle algunas de las organizaciones que he encontrado y, efectivamente, propician fondos; pero es mejor no andarse por las ramas, hay que dirigirse hacia donde se encuentran los fondos. Últimamente, he conversado con varios colegas y me dieron una nueva pista, de las tantas que aparecen en este mundo de la búsqueda de fondos. Resulta que en nuestra ya habitual Internet existe un directorio de organizaciones de ayuda al desarrollo.

Esta frase la había usado poco en mis búsquedas de fondos. Sin embargo, las organizaciones incluidas en dicho directorio existen y, realmente, suministran los tan ansiados fondos. Debe preparar el marco lógico de su proyecto para realizar su solicitud a alguna de ellas.

Sin pretensiones de atormentarlo como si esto fuera una película de suspense, le adelanto que dicho directorio de organizaciones que aportan fondos para el desarrollo, además del inglés, idioma por excelencia de la web, también se puede leer en español y francés.

Ahora, abra su navegador; en la ventana de búsqueda y tras la típica www, coloque la abreviatura devdir y, luego del punto, la org. Aparecerá la página principal. De manera que existe un camino a los fondos. Navegue en ella y le deseo que encuentre fondos. Si puede, cuénteme después sobre su suerte. Sí, porque para obtener fondos, también se necesita suerte. No se desanime, para llegar a los fondos también se requiere persistencia.

martes, marzo 26

Pedro Pablo, la economía y las ideas

Al universo de las ideas se han reservado múltiples investigaciones. Para algunos estudiosos él constituye la fuente para las transformaciones que se efectúan en el mundo material. El historiador cubano Pedro Pablo Rodríguez es uno de los que ha dedicado profundas reflexiones al tema. Cuando se hojea su currículo resaltan, entre otras, las jornadas dedicadas a la más amplia gama del pensamiento martiano. Pero Rodríguez ha indagado en aspectos muy diversos.

A fuerza de aparecer en diferentes publicaciones periódicas, sus concepciones sobre pensamiento económico cubano no siempre han resultado conocidas dentro de su país natal. Confieso encontrarme entre quienes ignoraron hasta hoy esa faceta de su desempeño. Como él mismo asevera en la introducción al libro "Nación e independencia económica", en cierto momento, impartió la asignatura "Pensamiento económico cubano" a la carrera de economía de la Universidad de la Habana. Como buen docente, enfrentó la necesidad de textos, sobre determinados aspectos del programa, de la manera más creativa: los produjo.

Si bien su esfuerzo resulta loable, quizás la publicación de algunos artículos en órganos extranjeros, lo limitó en el alcance dentro de los estudiantes universitarios nacionales. Esta afirmación es una opinión personal inspirada en mi experiencia como docente de la misma materia alrededor de una década atrás. Entonces, junto a mis compañeros de departamento buscaba, en cuanta publicación apareciera, los materiales para indicárselos a los alumnos. Por desdicha, no siempre asomaron las revistas foráneas.

Para nada intento criticar a Pedro Pablo por su decisión de dónde enviar sus artículos a convertirse en letra impresa; todo lo contrario, me apoyo en lo acucioso de las búsquedas, casi en su persecución, para demostrar sus potencialidades en el medio al cual él los dedicó: la docencia universitaria.

La reciente entrega del Dr. Rodríguez es una compilación de siete artículos suyos, donde se mezclan buena parte de los ya publicados, con otros de reciente cosecha. Como la presentación del libro para nada implica glosarlos en su totalidad me referiré a dos de sus trabajos.

Ante todo conviene conocer, que los planes de estudio sobre pensamiento económico cubano originaron inconformidades en los claustros que los impartieron. En buena medida, presentaban figuras y, muy poco, corrientes de pensamiento. Los docentes que los asumieron con libertad creativa se vieron obligados a adaptar concepciones foráneas al caso cubano. La experiencia no siempre los dejó  satisfechos.

Sin embargo, en el artículo que encabeza este libro, ya Pedro Pablo está brindando soluciones. Las corrientes de pensamiento importadas, encuentran en él a un intérprete de sus manifestaciones dentro de un contexto diferente al que les dio origen. En específico, cuando son abordados los siglos XVIII y XIX, el destacado historiador y periodista se preocupa por distinguir los intereses que se mueven en la Isla y cómo adecuar a ellos los recursos del pensamiento llegado de otros lares. Aparece entonces, la especificidad cubana del pensamiento económico.

Al recorrer esos siglos, Pedro Pablo Rodríguez jalona el camino con disímiles interrogantes. La campaña libertaria iniciada en 1868, más allá de independencia y la abolición de la esclavitud ¿señaló algún objetivo económico a conquistar por los hombres que se iban a manigua?

Evidentemente, en toda ciencia los enfoques más abiertos, los menos prejuiciados, brindan mayores posibilidades de desarrollo al crecimiento de la propia teoría. Con preguntas como esa, el autor de marras señala un camino para indagaciones futuras y despierta el interés del lector.

Él mismo afirma que hay mucha tela por dónde cortar. Expone el enriquecimiento posterior del pensamiento libertario cubano con las aportaciones martianas, para dejar señalada la ruta a la investigación.

Otro punto de particular interés, queda recogido en su acercamiento a la figura de José Comallonga. Hoy existen círculos intelectuales donde se desconocen los detalles de esa personalidad. Sacarlo del anonimato, en que ha quedado sumido durante el último medio siglo, es una tarea enaltecedora.

La primera preocupación del autor del libro sobre pensamiento económico cubano fue establecer, nítidamente, la pertenencia social del destacado pensador de entresiglos. Comallonga, en medio del sometimiento neocolonial, defendió a sectores burgueses nacionalistas que sobrevivieron en ramas de la economía poco atractivas al gran capital nativo y foráneo. Las cuotas de ganancia, que potencialmente se obtenían en ellas, eran pequeñas y no les prestaron mayor interés.

Sin embargo, allí encontró cabida el pequeño y medio capital nacional. Sufrió, por supuesto, los vaivenes económicos cíclicos y los determinados por la subordinación estructural. Aquellos hombres invirtieron su dinero buscando progreso, al no encontrarlo en la magnitud que esperaban, buscaron vías para dar a conocer sus aspiraciones y limitaciones. Comallonga figuró entre los intelectuales orgánicos de ese conglomerado social.

La pretensión de progreso bajo el dominio neocolonial es tildada de quimérica por algunos estudiosos. Pedro Pablo Rodríguez explica las atenazantes circunstancias en las cuales actuaban. No los justifica, pero tampoco los condena. Los trata como lo que son: gérmenes del nacionalismo burgués en las tres primeras décadas del siglo XX. En su decursar, llegarán a la segunda posguerra, mejor o peor tratados dentro del devenir republicano y tendrán que asumir posiciones. Unos se doblegan, otros se radicalizarán y quedarán integrados en las diferentes organizaciones insurreccionales o reformistas del período.

Pedro Pablo los trata mucho antes de que se definan sus posiciones, apenas adentrándose en el dilema. Esos trabajos tempraneros ayudan a comprender mejor la posición de determinados sectores en la compleja y contradictoria urdimbre social de la república burguesa cubana.

Otras corrientes de pensamiento y figuras que las desarrollarán, también están presentes en la obra de Rodríguez. Varona, Sanguily, Villena, Ramiro Guerra aparecen entre los pensadores estudiados. Constituyen un grupo más conocido, mejor valorado, menos distante. No obstante, el perspicaz investigador los presenta siempre desde sus aristas menos reveladas.

De conjunto, los trabajos recogidos en el libro brindan una visión del pensamiento económico cubano que abarca más de los siglos. Sin dudas, sobrepasan el interés de los estudiosos de la economía y llama la atención de quienes están al tanto de la totalidad de las raíces nacionales.

viernes, marzo 15

Otra vez la guerra de las salamandras

Todavía recuerdo la impresión que dejó en mí la lectura de la novela "La guerra de las salamandras" de Karel kapec. Fue un hecho de mi recién comenzada la juventud y, en lugar de centrarme en el mensaje medular de la obra, me puse a cuestionar la existencia de otra especie, ajena a la humana, capaz de realizar actos irracionales como los que habían acometido las salamandras en la referida no abuela.

Por esos años leía y leía, pero estaba ajeno todavía, al poder de la literatura como instrumento capaz de movilizar voluntades, empleando ése recurso inapreciable - cuando se utiliza por motivos nobles y valederos - que es el sentimiento, la capacidad de emocionarse ante determinadas situaciones. Tiene tanto poder, en su función social, como el más probado argumento aportado por una investigación científica.

Es que el hombre tiene una mitad de raciocinio y otra de exaltación, vehemencia, amor, piedad, emanados de las profundidades de su sensibilidad humana. Cuando se trata de defender la legitimidad de una causa, ambas mitades se unen. Entonces son invulnerables.

"La guerra de las salamandras" contiene una profunda invitación a la reflexión sobre las relaciones entre los seres humanos y en medio ambiente. Durante siglos, estuvieron matizadas por la concepción antropocéntrica. De ella intenta sacarnos la novela de marras.

¿Qué ocurriría si no fuésemos la única especie racional sobre la paz de la tierra? ¿Qué ocurriría si otra especie estuviese dotada de similar capacidad y su supervivencia dependiese de afectar la nuestra? ¿Porque no ponerse de acuerdo en una situación así? Y ¿por qué no lo hacemos ahora, aunque seamos los únicos seres inteligentes del universo?

Hasta el momento de su salida, la novela aprovechaba las fibras del alma para proponer estas interrogantes. Los años han transcurrido, la situación es mucho más crítica. Hoy está en peligro la supervivencia humana para décadas bastante cercanas, pero no por la acción de salamandras perspicaces. Hoy quien amenaza la supervivencia humana es la propia especie dotada de neuronas pensantes.

Por suerte, en el cerebro colectivo de la humanidad hay un espacio para la comprensión y la emoción, en nombre de su especie y en el de las restantes criaturas del planeta. La preocupación alcanza también al suelo, el subsuelo, el agua, el aire, la flora.

Cuando se habla de ecología, ya no sólo se hace la historia del efecto nocivo de la actividad antropogénica sobre medio ambiente. Además del accionar, ha surgido el elemento cultural que toma forma en el pensamiento y las políticas ambientalistas. Tanto el primero como la segunda, incluyen la esfera jurídica. Cuba es uno de los países con amplio cuerpo legislativo en materia ambientalistas. Cabe preguntarse ¿todos y cada uno de los cubanos - responsables directos de su aplicación - conocemos esas leyes? ¿Cuáles son los principios sobre los que fueron elegidas?

Las respuestas a estas y otras interrogantes se encuentran en las páginas del libro "Derecho y medio ambiente", escrito por un numeroso grupo de autores que os centran, además del pensamiento jurídico, una experiencia práctica conservacionista en diferentes estancias de tal tipo y, además, una actividad docente de loable alcance. Son, para decirlo de manera más entendible, entendidos teórico-prácticos del conservacionismo ambientalistas.

Conviene destacar el aspecto práctico. Al mundo no hay que conservarlo tal y como está, ya él planeta está dañado. ¿Qué tendría de positivo una actitud quietista? Conservar no implica estatismo. Todo lo contrario, conservar lleva implícita una dinámica extraordinaria.

Cuando se dice conservar, es mantener el aire en condiciones de respirarse, el agua al alcance de todos con una pureza prístina. En fin, conlleva a asegurar un legado de vitalidad a los futuros moradores de La Tierra.

Para conservar es preciso restaurar, recuperar y, sobre todo, no renunciar al desarrollo, pero en condiciones sustentables. Contempla satisfacer las crecientes necesidades de una población también creciente. Mas, la transformación ha de realizarse en términos manejables.

Las políticas ambientalistas inician su tránsito hacia la materialización en la medida que se convierten en leyes y obligatorio cumplimiento. De las pragmáticas emergen las instituciones, organizaciones e instancias encargadas de darle cuerpo tangible. Pero los cumplidores esas leyes, jamás podrán contemplarlas como molestas imposiciones.

La ley es sabia cuando su cumplimiento se convierten costumbre, en hábito. Cuando pasa de una generación a otra como componente cultural. Sería imposible aspirar a ello sin una educación ambiente ambientalista. Los autores, para nada ignoran dicha praxis.

Un libro producto del equipo donde predomina ésa integración es muy útil. Agreguemos que los autores no han estado interesados en demostrar su indiscutible e indiscutido conocimiento, mediante tecnicismos o términos rebuscados. A habla la lengua del hombre común. Se presentan como eruditos comunes. Logran, entonces, un alcance social de mayores dimensiones.

Además de revelar los códigos jurídicos, introducen al lector en los abundantes vericuetos del ecología, no como implacables inquisidores, sino como vías y como co-participantes en una actividad que, por fuerza, debe convertirse en cotidiana. Utilizan razones, pero también tienen una manera muy sencilla de tocar a las puertas de sentimiento. Con ellos están echadas las bases para una fructífera relación entre el hombre y las inexistentes, pero siempre presentes, salamandras ambientalistas.

miércoles, marzo 6

Chávez

Chávez parte en medio de un dolor profundo. Se va el comunicador popular por excelencia, el carismático presidente de diplomacia desplazada por la espontaneidad de la humilde cuna. Chávez cantante y jugador de béisbol, más empedernido seguidor de ese deporte que atleta con resultados sobresalientes. Así somos quienes amamos el diamante de las bolas y los strikes, saltamos a él aunque solo sirvamos para hacer errores. Este último caso es el mío.

Pero Chávez entusiasmaba a multitudes, aun seguido por veteranos cuyas mejores jugadas habían quedado en la imprecisa frontera entre el recuerdo y el anonimato publicístico. Poco impresionaban ya sus records, mas sus actitudes importaban de lo lindo. Eran, más que una irreverencia al sedentarismo, un mensaje de apoyo al proceso que el zurdo jugador había desatado. Tendió a la izquierda hasta para utilizar sus manos.

Chávez destruyó el inocuo pedestal de Bolívar y le devolvió la espada. El Libertador volvió a tener un ejército para terminar lo que había quedado aplazado desde el siglo XIX. Bolívar recuperó su filo en la imagen historiográfica que Chávez rehizo. Hasta perdió sus rasgos europoides en la nueva versión que los antropólogos físicos obtuvieron tras múltiples estudios.

Chávez fue muchas cosas. Movió un continente en época renovadora. Apostó por los humildes porque los conocía bien, ¿quién fue él si no uno de ellos? Y apostó fuerte, pensando en la suerte de los humildes Chávez derrumbó y actualizó poderes, concibió y generó programas sociales de extraordinario alcance. Chávez probó la interacción entre más de una forma de economía y para lograr llamarle a todo eso “socialismo del Siglo XXI” puso de protagonista a las masas.

Chávez fue azote para la reacción internacional, por eso lo odian tanto. Montó a Latinoamérica sobre los carriles de una integración de nuevo tipo. Chávez ha sido tantas cosas que no puedo ni pretender recordarlas a la mitad. Cuando veía en la televisión las expresiones de los venezolanos de a pie, - una anciana quien, entre lágrimas, acariciaba con su mano de arrugas laboriosas las mejillas de Chávez en un afiche y lo llamaba “mi comandante”, con la ternura que solo las madres suelen utilizar con sus hijos -, entonces comprendí que Chávez había abierto una nueva era para los latinoamericanos y que se había convertido en células de su corazón.

Ahora Chávez es más, porque es pueblo actuando, transformando, superando el dolor y bebiéndose el llanto; agarrado a Bolívar con una mano y con la otra a Chávez. Ahora Chávez es fuerza, es llamado a la unidad y superación de las diferencias internas y cuando los hechos devengan en logros populares se estará diciendo: Chávez.

martes, febrero 5

Nación y región

Por años, la región puja por reconocimiento. Se afirma que es aceptada, pero cuando los intereses "nacionales" presentan su parcela, de inmediato adquiere el rango de quehacer científico menor. La investigación histórica es quizás el campo donde esta diacronía adquiere máxima nitidez.

Los estudios sobre región, en oportunidades se les confunde con los de localidad. De hecho, el territorio de cualquier nación las contiene, tanto a la región, la localidad. En determinados contextos, la localidad se identifica con la unidad político administrativa más pequeña que presenta cualquier estructura que se le dé a una nación.

Sin embargo, la región es caprichosa, escapa de los límites administrativamente establecidos. El menosprecio capital a que se le somete no proviene, precisamente, de que se le confunda con la localidad. Los mayores problemas surgen cuando ambas - región y localidad - son ignoradas a la obra de escribir la historia "nacional".

Las historias nacionales gustan de las generalizaciones. Acostumbran a utilizar promedios y otros instrumentos que terminan por "uniformar" los elementos componentes de la nación. Para algunos, tal método es imprescindible y afirman que no era otro remedio. De tal modo, la peculiaridad, el rasgo distintivo, quizás hasta la manera única e irrepetible de que ocurran las cosas, es desterrada a un segundo plano porque se vuelve difícil operar con tantas características disímiles que, no pocas veces,  "rompen" con la tendencia de cualquier proceso que se analice.

Cuando se está buscando una "regla" es preferible obviar la "excepción" para no tener que cambiarla. Tal razonamiento deja muy mal parada a la región. Es que la región se conforma por un conjunto de relaciones socio-geográficas-culturales-económicas. Lo mismo puede influir en ella una composición de género, racial, étnica o cultural que la presencia de un determinado país hace orográfico, los recursos naturales presentes y sus perspectivas de explotación, o, y es el caso más común, la región se conforma por la interrelación de todos esos aspectos de conjunto, incluso otros no mencionados.

Lo que sí resulta una constante es que en la región los acontecimientos ocurren de una manera muy específica. De ahí que no sean, precisamente, las fronteras político administrativas, los valladares a su alcance. La región pasa hasta donde los factores que le han dado origen están presentes.

Acorde con esta realidad, los hechos históricos pueden tener causas, manifestaciones, repercusiones o consecuencias muy diferentes en cada región. Desde luego, también coincidirán en aquellas regiones donde se acumulen similitudes.

Tal variedad fenomenológica se obvia, frecuentemente, en las historias "nacionales". Por lo general, a fuerza de negarlas, terminan por convertirse ellas mismas - las historias nacionales - en historias regionales o locales. ¿No han visto ustedes historias de países compuesta sólo mayoritariamente por los hechos que acaecieron en la capital? ¿Y no es la capital del componente de una región?

Una posible solución a estas dificultades metodológicas puede ser el estudio de los procesos históricos en cada región por separado. Luego, la historia nacional no sería la suma automática de esos resultados, sino el estudio de las interrelaciones entre regiones que dichos procesos generan. La historia podría ser más diversa, más rica y, sobre todo, más creíble y totalizadora.

miércoles, enero 23

Un dinosaurio de la Guerra Fría

Dicen que la Guerra Fría quedó atrás. ¿Será que se ha puesto caliente? ¿Quién lo duda? 
Afganistán, Irak dos veces, Libia… La lista es larga después que la guerra salió del congelador, en todos esos lugares quedó atrás el título de Hemingway: Adios a las armas.
Mas, a pesar del “cambio climático” y el “calentamiento global” existe un lugar donde perdura el “gélido” proceder de antes de caer el Muro de Berlín. 
¡Adivínelo!
Voy a ayudarle. No es un continente donde pervive la Guerra Fría. 
Tampoco un océano o cualquier otra porción líquida del planeta. Aunque el aire se enrarece por su existencia tampoco está en él.
Para nada piense que es un engaño mío. Ahora están de moda los recodos virtuales, pero tampoco es uno de ellos. 
El lugar donde persiste la Guerra Fría es real, está en la geografía mundial, aunque haya quienes afirmen que ya no existe Guerra Fría.
Lo rodea el mar, allí se respira el aire de la confrontación congelada – aunque no por ello estática – y, cerca de él, se extienden los continentes. 
Es una isla.
Cuando reinaba en todo el globo terráqueo la Guerra Fría, se vio envuelta en una profunda crisis que puso en peligro la paz de todos los terrícolas. 
Con ella estuvieron relacionadas figuras como Kennedy, Krushev y, por supuesto, Fidel Castro. Ya lo tiene. El país sumido en la Guerra Fría es Cuba.
Un día declararon en la OEA que el comunismo era incompatible con el hemisferio occidental y comenzó el bloqueo económico. 
Se ha hablado de respetar las decisiones de los pueblos respecto a elegir sus destinos, sin embargo, es poco convincente que ese dinosaurio de la Guerra Fría se mantenga e incremente.
Para ser breve respecto a este fósil de la Guerra Fría obviaré los aspectos políticos y me concentraré en las víctimas. ¿Las conoce? Son los cubanos de a pie, los que no albergan odio contra ningún pueblo del mundo. Son quienes están envueltos en las limitaciones.
Tranquilidad, para nada entraré en descripciones al respecto. Es ajeno mi ánimo a causar aprehensión o conmiseración hablando de vicisitudes. Solo le afirmo que las limitaciones existen. Con mayor o menor intensidad, se hacen sentir en cada actividad de la vida cotidiana. De paso, el bloqueo ya traspasó el medio siglo de existencia.
¡Si será larga y diversa la vida cotidiana!
Una vez escuché que el régimen sudafricano del apartheid fue bloqueado y hubo quienes no acataron el bloqueo “porque afectaría en realidad a los más pobres”. Pareciera que el acto anticubano donde se prolonga la Guerra Fría, el bloqueo, no afectara a los más vulnerables de la Isla.
Se exigen cambios para suspenderlo.
¿Quién tiene su casa tan limpia para creerse en condiciones de emitir recetas?
Para quien piense así, le pido, revise detrás de las puertas, en los escaparates, el cuarto de desahogo o cualquier otro lugar donde, generalmente, van a parar las  “basuritas domésticas”.
Si es acucioso en su búsqueda y su visión no requiere de lentes, dudo  que se crea habitando en el paraíso terrenal.
A los preocupados por los cambios les aseguro, hay cubanos tan dignos como el que más, pensando y trabajando por su patria. Gracias por las recomendaciones. Quizás encuentren aplicación en el hogar del que las propone. Los cambios en la Isla nacerán cubanitos de pura cepa.
¿Realmente desea ayudar? ¿Qué le parece si el bloqueo se hundiera? ¿Puede colaborar? Por adelantado puede contar con el agradecimiento.
Es que cuando miramos en derredor nos sorprendemos. Ese trofeo de la Guerra Fría que muchos dan por eliminada fue un invento de…!¿ seres racionales?!.
¡Qué perspicaces son quienes inventaron el bloqueo!
¡Cuánto talento demuestran los que hoy se empeñan en arreciarlo!
Genios de la Guerra Fría, hay once millones de seres humanos atenazados por este dinosaurio extemporáneo.
¿Cuándo caerá el meteorito que lo haga perecer?

miércoles, octubre 3

Hobsbawn hasta siempre

La noticia me sorprendió. Leía el boletín de Carlos Barrios y saltó desde la pantalla. No era de mis seres queridos más cercanos, pero lo apreciaba como un maestro entrañable.

Por décadas supe poco, o nada, de él. Las noticias que llegaban lo presentaban como un revisionista del marxismo. No recuerdo haber escuchado nunca su nombre en la universidad donde cursé la carrera de Historia.

Conocí las obras de Erick Hobsbawn de manera subrepticia. Algún colega conseguía sus libros y nos lo pasábamos como si tocáramos una gema inapreciable. Luego venían los debates enriquecedores.

Con la caída del muro de Berlín, Hobsbawn tuvo otra connotación. Era el inestimable creador  que revolucionaba el marxismo contextualizándolo en una época nueva. Sus libros comenzaron a aparecer en los anaqueles de las librerías y se recomendaban para las clases universitarias. Sin dudas, el pensamiento había evolucionado para recepcionarlo.

En el medio donde me desenvuelvo, ya no se hablaba de él como el “disidente” del Partido Comunista. Era Hobsbawn todo un científico consecuente que había sufrido la censura estalinista en su lucha antidogmática.

Por suerte, en la hora de la despedida podemos reconocerle todo su talento y su militancia. Hobsbawn, hay un pueblo y una comunidad de historiadores que derraman sus lágrimas por el orgullo y la franqueza con que defendiste tus ideas.

lunes, julio 2

Bicentenario de Nepomuceno

Sin notas de clarín llamando al silencio; ausentes el monumento, la tarja, o el mínimo granito de arena donde depositar el pétalo respetuoso; apenas sin la presencia de los avances tecnológicos para amplificar el sonido, a viva voz, tal cual Juan Nepomuceno dio su grito por la libertad de sus semejantes, en el Holguín de 1812, donde la historia le reservó la condición de primer mártir del territorio, así de sencillo fue el momento de recordarlo.

Fue el 3 de abril a las 3 de la tarde, en el parque Calixto García, fecha y lugar donde doscientos años atrás segó su vida la soga colonial y, como escarmiento, fueron apaleados sus compañeros de lucha para, luego, enviarlos a cumplir cadena perpetua en el presidio hispano de San Agustín de la Florida.

Siempre hubo quienes priorizaron la cita. Medio centenar de holguineros estuvo allí. Profesores y estudiantes universitarios, trabajadores de distintas instituciones de Patrimonio Cultural, escritores, investigadores, artistas y los transeúntes, habituales o quienes al azar concurrían al lugar y se incorporaron al grupo, hasta dos visitantes venidos de allende el mar, con rostro sorprendido o quizás curioso, se unieron  al espacio “Por las sendas de la memoria”, auspiciado por la Asociación de Escritores de la UNEAC, para escuchar la disertación del master José Novoa y las reflexiones de los asistentes.

Fue innecesario el ssshhh a los irreverentes ante la solemnidad. Bastó la concentración  y la indiferencia para que el lenguaje calmo, profundo, para nada excedido en decibelios, marcara el tiempo que los representantes de la generación de holguineros, vivientes en su único bicentenario, empleó en su tributo.

Presente estuvo el  orgullo por lo logrado en dos siglos desbrozando el camino que el negro Juan dejó señalado en el Holguín colonial. También aparecieron la  pena y los deseos de pronta inmersión en lo que falta por ganar. No obstante, jamás se podrá afirmar que los holguineros son olvidadizos con sus mártires y mucho menos con el primero que ha aparecido en los documentos que nos lega la historia.

Muestra de nuestra diversidad en el origen, el africano dejó su huella con un salto inaudito. Cuanta diferencia con quienes dividían el suelo para convertirlo en porciones, donde explotar a sus semejantes, en provecho personal. ¡Descomunal aporte cultural! Justipreciar la libertad de los seres humanos y ser capaz de entregarle su vida.

jueves, abril 12

El difícil momento de la partida

El viaje a la inmortalidad comienza cuando se imprime la primera huella capaz de perdurar por la inconmensurabilidad de los tiempos. Rigoberto Segreo dejó un trazo profesional profundo cuando abrazó la profesión de historiador. El hecho ocurrió muchos años antes de que sus riñones se negaran a estar a la altura de su talento.

Educador desde temprana edad, hoy sumamos miles quienes portamos en nuestro conocimiento las ideas que un día nos transmitió en el aula, o nos mostró con su comportamiento en la vida diaria. Su enseñanza abarcó la instrucción y ese profundo universo que se abre con la ética.

Segreo se reconoció siempre como un intelectual comprometido. Amaba mucho a su patria para no pensar y actuar por ella. Siempre reconoció ser un intelectual orgánico del patriotismo y las esperanzas de progreso para su entrañable archipiélago caribeño.

Abundan las ocasiones donde, públicamente, criticó a los intelectuales liberales, aquellos que solo piensan en si mismos sin consideración de intereses sociales de ningún tipo. En dirección contraria, también fustigó las actitudes serviles, conformistas, que todo lo aceptaban y lo recubren de un manto “sagrado” para eludir las críticas rectificadoras. No pocas escaramuzas protagonizó en defensa de tan nobles ideas.

Estudioso habitual de la historia de Cuba, entregó múltiples horas a la investigación de la relación entre la iglesia católica y la formación, conservación y enriquecimiento de la nación cubana. Su inmersión en el tema fue multilateral y, consecuentemente, analizó los momentos de sincronía  y diacronía.

Terreno fructífero en su actividad fue el pensamiento cubano, en especial, el de las concepciones nacionalistas burguesas; él encontró un vacío investigativo provocado por la concentración de las indagaciones en las corrientes de pensamiento emancipatorias de raiz más popular, a despecho de los aportes del liberalismo cubano.

No fue pionero en el intento, encontró a varios iniciados, verificó sus posiciones académicas y vertió, modesto, su sabia opinión. Intentó rescatar figuras tratadas de manera unilateral, desvelar el amplio rango de problemas que preocupó a los pensadores de la república blanquinegra, aparecida en múltiples libros. También vivió convencido de las limitaciones de aquellos hombres para materializar los proyectos que proponían.

Cuando sintió cercano el momento de la despedida, entregó su cuerpo a los galenos y su mente a la creación. Vivió entonces con una intensidad inigualable. Sus frutos brotaron como simiente vigorosa en suelo fértil. En los años inmediatos las editoriales nos entregarán las joyas de sus ideas.



A   Q   U   I


Sin embargo, queda una por conveniar su impresión; la reservaba, aunque ya había expresado su conformidad con lo escrito. A pesar de todo, la obra sistematizadora mayor marchó con él. Solo quedan, para nosotros, los comentarios que realizó en las polémicas y conversaciones con los colegas, las ideas que vertió en sus conferencias y las sugerencias que realizó a sus tutorados.

Ellas demuestran lo avanzado de su concreción, mas, la construía a ladrillitos y aunque en su mente estaban los planos  del edificio completo, un inoportuno  y doloroso destello nos ha privado de ella.

Junto a la perspicacia y dimensión de sus obras, Segreo dejó un rastro de entereza, de amor filial reciprocado, de amistad sincera y reiterada, de principios intachables. El recuento es muy largo y el espacio, tan efímero, como el instante cuando nos dijo ¡hasta siempre!

miércoles, marzo 28

El Santo Padre en Cuba

La noticia ha levantado muchas expectativas. El Santo Padre llegó a Santiago de Cuba. La vida cotidiana tomó otro derrotero en la ciudad del oriente cubano. Al paso de la máxima autoridad de la religión católica en el planeta los pobladores de aquella urbe han acudieron a saludarle.

Lo mismo católicos que protestantes o practicantes de los diversos cultos de origen africano, o los creyentes en el espiritismo, en cualquiera de sus variantes, - por solo mencionar algunas denominaciones - tanto como los no creyentes, le han rendido muestras de admiración, respeto y cariño al Santo Padre, Benedicto XVI. La expresión no es, necesariamente, un acto unilateral de fe. La propia existencia de tantas denominaciones demuestra que el pensamiento religioso posee una rica diversidad en la Isla.

Aunque el viaje del Santo Padre coincide con la celebración del cuatrocientos aniversario de la aparición de la Virgen de la Caridad, la Patrona de Cuba, los intereses no se mueven, únicamente, en el ámbito religioso. Diría más, tienen como centro las relaciones entre los directivos católicos cubanos y el Gobierno.

El antecesor del Santo Padre logró un avance importante con su visita de 1998. Aquella donde parecía que sobrevendría el Apocalipsis, por el encuentro entre los máximos representantes del sobreviviente comunismo mundial y un Papa acompañado por rumores de anticomunismo en su praxis diaria.

La situación ha cambiado, ya el diálogo existe. La Iglesia pretende ahora aumentar su presencia en la práctica social cubana, así lo ha expresado el Santo Padre a su llegada a Santiago.

Las intenciones de distensión se han dejado ver por los integrantes del Gobierno: meses atrás quedaron en libertad un número alto de reclusos por motivos políticos. No quedan demandas en ese sentido. Sí en el de los cubanos de la Isla que esperan por los cinco hombres castigados por las leyes estadounidenses. ¿Podrá hacer algo al respecto el Santo Padre? La interrogante permanece como tal. Nada se puede adelantar al respecto.

Los discursos intercambiados entre el Santo Padre y el presidente cubano carecen de la carga mutua de inculpaciones disimuladas con recursos retóricos. Las ceremonias expresan más que el discurso. De su significado simbólico bien se pudiera redactar un tratado.

Las ideas que expresan, ambas partes, son las de personalidades comprometidas con el curso de los acontecimientos. Son hombres diferentes a Poncio Pilatos, no dejan correr la historia entre sus manos sin tomar posiciones.

El Santo Padre y Raúl Castro tienen su verdad, la proclaman y defienden, la ven, como testigo cotidiano, en cada suceso. Puede parecer que cada uno muestra una verdad propia. Sin dudas, es una verdad cargada de las peculiaridades de quien la proclama; mas, resulta también una verdad convergente. Los seres humanos tienen principios muy altos para inspirarse. Ellos aportan unidad a las posiciones diversas.





Las conversaciones tienen mucho peso, reclamaron más de un espacio. Tuvieron al presidente, al vicepresidente del país y luego al líder histórico como interlocutores con los representantes del Vaticano.

Es de esperar que el camino abierto por el Santo Padre, Juan Pablo II,  en su visita anterior, permita prolongar y ampliar los escenarios de comprensión recíproca. El mayor beneficiado es el pueblo cubano.

martes, marzo 20

Coleccionismo: del hobby a la función social


El mundo está lleno de cosas interesantes. Mi afirmación para nada es algo nuevo, ni novedoso. Pero de esos objetos que llaman la atención y controlan el alma de quienes dedican su vida en pleno  a rescatarlos, catalogarlos y conservarlos ha bebido mucho la cultura de los pueblos.

La pasada 21 edición de la Feria Internacional del Libro tuvo, en uno de sus rinconcitos, toda una obra de loables propósitos. El libro “Holguín. Coleccionismo y museos”, del M. Sc. David Gómez y la Lic. Marlene Martínez es una rareza en el campo editorial cubano. Los poco entendidos han tratado de manera tan peyorativa al museo que requiere mucho entusiasmo, dedicación, y hasta resignación, mantener una trayectoria consecuente para las actividades donde se ve envuelto.

Los autores exhiben una larga experiencia entre vitrinas, anaqueles, fragancias químicas para la conservación, perspicacia en el trato de los donantes, más erudición y sagacidad en las relaciones con el público – por solo mencionar una parte ínfima del interminable conglomerado de actividades inherentes al coleccionismo y el museo.

El referido volumen realiza un estudio de la actividad en la ciudad de Holguín y en la provincia que, desde 1976, la reconoce como capital. Desde la propia Introducción quedan definidas con transparencia las rutas que el lector transitará por las páginas. La caracterización  de la actividad es presentada a través de una periodización. Tres momentos en representación de tres épocas.

El “antecedente remoto”, según los autores, del siglo XIX. Aislado pero insoslayable por su significado museológico. Un museo nacido con los despojos que ambas partes dejaron sobre el terreno de lucha holguinero, durante el inicio de la primera guerra cubana por la independencia de España. Un “cañon” de cuero y madera, explotado en uno de sus primeros disparos, - mejor dicho, en el último -, expuesto como trofeo de guerra, tras el abandono de los atacantes mambises; mientras los pendones de los sitiados se exhibían con aires victoriosos. El primer museo holguinero respondía al discurso colonialista, así fue el primer museo holguinero.

La etapa de la “República”, plena de esfuerzos individuales y de sistematización en cuanto a las profundas ideas que acompañaron la labor museística en años posteriores. Eran insoslayables las figuras de Eduardo García Feria y su hijo, José Agustín García Castañeda. Tanto por el material rescatado, por su estudio y divulgación, como por el despego del último durante la etapa siguiente, cuando donó sus colecciones para las instituciones que surgían.

Finalmente, la etapa que ellos nombran la “Revolución”, con el museo abierto a las comunidades, haciendo las veces de símbolo identitario y de realidad, antes soñada y, al fin, realizada.




Este es un fruto personal. ¿deseas conocer más sobre él?


Has click aquí





El libro de Gómez y Martínez está nutrido con el  entusiasmo y el orgullo de los protagonistas. No podía ser de otra manera. Son personas enamoradas de los logros de su esfuerzo y el de quienes los iniciaron en la labor y los han acompañado por mucho tiempo. Además de precisión informativa, el lector encontrará entusiasmo y sentido de pertenencia. Son los ingredientes imprescindibles cuando se diserta sobre frutos que uno mismo ha visto nacer.

lunes, marzo 12

Barajagua y Nipe en la Patrona de Cuba

La Virgen de la Caridad de El  Cobre ha sido objeto de numerosos estudios. Quizás los más recientes hayan sido los libros La Virgen de la Caridad del Cobre: símbolo de cubanía, publicado en el 2001 por la prestigiosa historiadora santiaguera Olga Portuondo Zúñiga y La Virgen de la Caridad del Cobre: Historia y etnografía, aparecido en el 2008.


Meses atrás, en este espacio apareció una reseña de la conferencia ofrecida por Angela Peña Obregón, Roberto Valcárcel y Miguel Angel Urbina. Hoy, aquel contenido se ha transformado en libro. En las 21 edición de la Feria Internacional del Libro, Holguín tuvo el privilegio de ser escenario del lanzamiento de este volumen. Su nombre La Virgen Cubana en Nipe y Barajagua, de la pluma de los autores antes citados.

La cubana es una de las tantas vírgenes latinoamericanas donde se han fusionado los componentes originarios de los aborígenes con cultos hispánicos y hasta africanos. Es una representación del carácter mestizo de nuestro pueblo.

Han sido varios los autores que se han referido a esta característica. Fernando Ortiz, Juan José Arrom y varios más han puesto énfasis en la simbiosis técnica y cultural que contiene el culto a quien ha sido definida como la Patrona de Cuba.

Buena parte de los estudios están centrados en los sucesos ocurridos en Santiago, específicamente, en el poblado de El Cobre. El trayecto anterior, desde la Bahía de Nipe hasta el enclave sur oriental aparece reseñado con menos matices. Los autores centraron su atención en el escenario físico biográfico y cultural donde se produjo el hallazgo y primera veneración de la virgen.

El centro de sus indagaciones tiene por objeto una reconstrucción material del tránsito realizado por ella desde el entorno de Nipe hasta El Cobre. El empeño es posible por las especificidades de los autores. Angela Peña es una historiadora especializada en patrimonio y sitios históricos, Valcárcel un arqueólogo que ha centrado sus investigaciones en la franja Banes-Nipe y Urbina un ingeniero civil que tuvo a su cargo todo lo referido al análisis cartográfico, fotográfico y de campo.



¿Deseas conocer más de esta entrega personal?

Has click aquí


Aunque ya no quedan testigos vivos de los sucesos ocurridos en torno a la Virgen de la Caridad, buena parte del material se sostiene en los testimonios brindados por personas de larga edad. Con ellos se retoma el valor de la tradición oral en cualquier investigación histórico-antropológica.

Esta es una obra esclarecedora, pero también, como todo buen escrito, sugerente. No puede ser de otra forma, un hecho separado de nuestros días por cuatro siglos, rodeado de mito y leyenda, siempre resulta difícil recrearlo en sus rasgos más representativos.

El esfuerzo es loable y deja el sabor del conocimiento por descubrir. Angela, Roberto y Miguel tiene la virtud de enseñarnos el camino y el modo de andar, el resto queda de nuestra parte.

martes, marzo 6

Al laboratorio de los investigadores sociales

(Palabras de apertura del Pabellón de Ciencias Sociales de Holguín de la 21 Feria Internacional del Libro)

La gran fiesta cubana de la letra impresa ha llegado a Cayollano. Lugar donde se recuerda poco uno de sus toponímicos iniciales.
Sin embargo, la búsqueda de placer por parte de los lectores, sumergiéndose en las páginas de los distintos volúmenes, es tal que desborda cualquier referencia al lugar donde la cita se celebra. Hay sed de lectura.



El desarrollo del evento en la zona occidental fue seguido con interés desde esta otra parte del país. Los títulos, los autores, los precios, la cantidad de ejemplares impresos y cuanta información arrojara luz sobre la cita,  centró la atención de los cayollaneros, como pudimos habernos llamado quienes hoy portamos el gentilicio de holguineros.

Ha habido la natural preocupación por los títulos que se agotan antes de llegar acá. Informaciones televisivas referentes a las dificultades en el sistema editorial constituyeron un elemento más para la inquietud en ese sentido.

Pero, con seguridad, veremos las obras de los holguineros publicadas por editoriales nacionales, los títulos de Ediciones Holguín, el primer libro de la Editorial La Mezquita, el último Premio de la ciudad, ganado por Rolando Bellido: “El humo de Battle Creek”, la reedición de El Aguila Negra, de Angel Quintana y diversos títulos más.

Interesa destacar, particularmente, los tres premios del escritor Rigoberto Segreo: el de la crítica, el de ensayo de la Revista Temas y el Ramiro Guerra, otorgado por la Unión de Historiadores de Cuba y que se le entregará pasado mañana a las cinco de la tarde, en la extensión de este Pabellón de Ciencias Sociales, ubicada en el Museo Casa Natal de Calixto García, que lleva por nombre el del ilustre historiador José Luciano Franco.

Entre las mayores expectativas se encuentran las temáticas que abordan los libros. Es que esta feria del libro se celebra en momentos muy peculiares.

Comienzan a quedar atrás, y a la vez, a estar cada día más presentes las opiniones de los delegados al Sexto Congreso del Partido y la Primera Conferencia del propio organismo. Aunque determinadas opiniones puedan diferir, existe mucha relación entre esos cónclaves y esta Feria del Libro.

El primero abundó sobre los recursos y, aunque el hombre estaba mezclado con ellos, no siempre apareció en primer plano. La segunda se dedicó completamente al ser humano, al ente que trabaja con los recursos y que establece relaciones con otros hombres para vivir, producir, crear, avanzar, progresar, o para hacer todas esas cosas juntas, mal, regular o bien.

En el Sexto Congreso parecía que una ciencia se apoderaba del panorama: la economía. Para algunos, ella es una ciencia básica, dada su relación con la matemática; para otros, es una ciencia social más, porque sin hombre no hay economía.

Existen quienes, irónicamente, comparan, al agujero abierto por un canino para guardar un hueso, con el mismo agujero abierto por un ser humano para plantar una semilla. Difícilmente puede clasificarse la primera actividad como económica, por más que esté en juego la subsistencia del perro; sin embargo, en el segundo caso, la subsistencia del hombre adquiere un carácter social aunque las actividades se parezcan.

La economía nunca ha dejado de ser una ciencia que estudie las relaciones entre los hombres, su especificidad radica en que estudia, a esas relaciones, con miras a la producción de bienes materiales y servicios.

A manera de ejemplo. En los círculos internacionales contemporáneos que estudian una de las actividades más abordadas en ambas reuniones - la producción de alimentos - existe consenso en cuanto a concebir la agricultura como un complejo multifuncional. Ella posee, sin dudas, una dimensión económica. Es quizás, la más tratada de todas. No obstante, ya es imposible concebirla separada del medio ambiente y, a su vez, del aspecto social.

En este último intervienen factores ineludibles: ella es algo más que una fuente de empleo. Se convierte en el escenario donde se producen y  reproducen los saberes populares cotidianos para extraerle al suelo los frutos de manera más eficaz.

Las prácticas agroecológicas ancestrales de nuestros cultivadores, acaparan hoy la atención de quienes buscan soluciones a tan acuciante problema. Para nada debe extrañarnos que agrónomos y antropólogos puedan sentarse a dialogar con largueza sobre aspectos comunes.

Pero el hombre también protagoniza un proceso de peculiar incidencia en la producción de alimentos: la migración campo - ciudad. En otras regiones del planeta ocurren por la ruina de los campesinos que acuden, entonces, al ámbito urbano, en busca de espacio donde ganarse la vida. En Cuba, existe total coincidencia de que el fenómeno es una expresión del propio desarrollo alcanzado en el contexto educacional.

Cualquiera sean sus causas, la solución debe pasar por el laboratorio de los investigadores sociales. Estas palabras acerca de una actividad que solo en apariencias, es lejana a la indagación social, llevan el propósito de destacar el papel de las ciencias más ligadas al estudio de las relaciones entre los hombres en la búsqueda de soluciones a nuestros problemas.

Ese mundo de difusos y extensos confines, contenido en la espiritualidad humana, debe ser comprendido y conquistado para mover voluntades. Cualquier acción transformadora comenzará en la comprensión del sujeto que debe emprenderla. El más de medio siglo cubano, de lucha y brega, constituye un libro de texto con invaluables lecciones.

De aquí se desprende una de las expectativas que despierta el Pabellón de ciencias sociales. Él es la muestra del avance en el pensamiento de las diferentes disciplinas para enfrentar los problemas del presente. Lo que el pueblo encuentre en los anaqueles de la Feria del libro, dejará satisfechos esos intereses o sembrará la preocupación. No existe muestra más representativa de la sincronía o asincronía entre ambos polos.

Para desterrar de nuestra realidad la improvisación, el voluntarismo y todos esos males que no pocas veces han estado presentes en nuestros proyectos de desarrollo perspectivo, ciencia y práctica cotidiana deben mostrarse en armónica relación.

Un segundo factor está dado en el nivel de objetividad con que se aborden las diferentes problemáticas. En lo teórico, todos los cultores de las ciencias en Cuba han dejado expresado, en el primer artículo de sus respectivos códigos de ética, que la tarea fundamental del investigador es llegar a la verdad científica. Sin embargo, su aplicabilidad para nada ha estado exenta de situaciones polémicas.

La verdad aunque en circunstancias específicas suele ser dura y hasta desgarradora, siempre será estimulante aquilatarla. No en balde el refranero popular atesora la máxima de que “quien vive de ilusiones, muere de desengaños”. El estudioso cubano José Ramón Fabelo Corzo ayuda a comprender el valor de la verdad cuando plantea:

"(...) la verdad deba ser analizada no sólo como una categoría gnoseológica, sino también como una categoría axiológica, (...). La realización del principio axiológico fundamental - servir al hombre como valor supremo - sería imposible sin el conocimiento del hombre, de lo que él necesita, de las características y propiedades de eso que necesita, es decir, sería imposible sin el conocimiento verdadero de la realidad".

Si bien el principio es diáfano en su declaración,  no pocas veces su aplicación aparece sesgada por razones de diverso orden.

La Conferencia del Partido y el Congreso son pródigos en los deseos de preservar un clima de confianza en las instituciones de la revolución, otro tanto se puede decir de nuestra ciencia, porque la verdad que ella proporciona para la intervención, debe ser convincente. La credibilidad transita de la mano de la honestidad, he ahí la relación verdad – axiología.

Queda, entonces, el recorrido de varios días por este pabellón, en busca de la verdad en las disciplinas que nos interesan. Los libros vuelven a convertirse en la muestra de la fortaleza de la verdad científica y de la credibilidad en nosotros mismos, sobre ellas se apoyan las transformaciones que actualmente son emprendidas.

Ellos moverán la opinión de los lectores en una u otra dirección, pero también le dirán a los investigadores holguineros cuales son las fortalezas  en el prisma científico nacional y hacia donde debe dirigirse el trabajo. La Feria, en Cayollano, se convierte en el pedestal de nuestros valores y en la brújula de los rumbos necesitados de emprendimientos.