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martes, octubre 6

Cuando el histórico Keynes visitó mi terruño: antecedentes generales de un acercamiento



Los libros que uno escribe terminan enseñando al propio autor. Así me ocurrió con Resurreción holguinera de J. M. Keynes, publicado en el 2002. Hace años que desapareció el último de sus  ejemplares de las librerías, pero mi amigo José Abreu me entrevistó con motivo de sobrepasar ese título la década de su salida a los lectores.
Él publicó la entrevista con referencias muy cariñosas hacia mi persona. Son propias de su naturaleza humana y de la amistad que nos une. Pero a mi me gustaría presentarla desprovista de esas luces que Abreu le imprime y pongo a disposición de los lectores la visita de Keynes a mi terruño, solo que la he dividido en cuatro partes para disminuir el efecto de densidad que los lectores puedan sentir leyéndosela de un tirón.

Estos son los primeros entretelones de mi libro Resurrección holguinera de J. M. Keynes.
JAC: Puedes explicarnos brevemente de qué trata el libro y cuáles fueron tus intenciones al escribirlo. ¿Por qué decidiste investigar sobre ese tema y por qué sobre ese periodo?
MOC: Resurrección holguinera de J. M. Keynes aborda la aplicación de la política económica implementada durante los años 50 en toda Cuba pero, en este caso, limitándola al término municipal de Holguín de aquella época. Antes de iniciar esta indagación yo había incursionado en el proceso insurreccional cubano a nivel regional y de ahí partieron mis primeras interrogantes, sin solución en el plano militar y político, entonces fui a buscarlas en el aspecto económico. Para mí, la política económica era un fenómeno desconocido, que marchaba paralelo e interrelacionado con la rebelión que cambió los destinos de Cuba.
JAC: ¿Por qué cambiaste de la historia política e incluso la llamada historia de bronce a la económica?
MOC: Podría mencionarte unas cuantas interrogantes surgidas en mi labor durante los tiempos anteriores a este libro. Solo te ejemplificaré con una. ¿Recuerdas que en algún momento de los años 80, en nuestro ámbito se pusieron de moda los estudios clasistas de los diferentes procesos históricos? Vi unos cuantos y, con perdón de los autores, no fui capaz de entender su significado en la historia holguinera; de ahí que decidí incursionar en las estructuras económicas para entender un poquito mejor lo que había pasado en esta región tan cercana y, poco a poco, fui encontrando respuestas a mis inquietudes.
JAC: Sabes si en otra provincia existe un análisis de ese tipo sobre economía en general y en ese periodo en particular.
MOC: Julio Le Riverend hizo algo de la historia agraria de La Habana durante la colonia y Pérez de la Riva creo que también incursionó en temáticas similares; no obstante, por referirse a épocas lejanas a la que yo estudiaba, descuidé la merecida revisión de sus trabajos. Es muy posible que algún otro historiador “regional” o “local” haya realizado otros estudios, quizás hasta los publicó en su lugar de origen, pero yo he sido incapaz de enterarme de su contenido. Recuerda que no siempre logramos dominar al dedillo lo que se produce en otras partes del país.
JAC: Aunque hay varios libros que tratan el tema económico en el contexto general, ¿cuál de ellos te fue más útil?
MOC: Cualquier investigación históricase inspira en los logros precedentes, ésta no es la excepción.  Existen tesis historiográficas que yo no puedo olvidar. Aun cuando no están reflejadas en el libro que escribí, sí las tuve en cuenta cuando lo concebí. Quizás la mejor explicación al respecto la encontrarás en mi artículo Vistazo a un ajuste imposible que me publicó la revista Temas en el 2008, pero intentaré resumirlas. Los títulos de los volúmenes que las contienen me cuesta trabajo recordarlos todos, pero de los autores sí tengo una noción más completa.
Para mi fue importante Julián Alienes y su definición de la crisis estructuralpermanente, concepto que luego pasó a historiadores marxistas sin apenas retocarlo. Siguiendo esa misma línea debo mencionar a Julio Le Riverend, en su Historia Económica de Cuba  plantea que con Machado se inició la tradición republicana de contrarrestar los efectos de la crisis estructural permanente mediante la política económica. A renglón seguido sitúo a Carlos Rafael Rodríguez cuando afirmó el predominio de los objetivos políticos por encima de los económicos en la política económica aplicada durante los años 50.
Para mi tienen un valor especial los estudios de la Foreign Policy Association durante los años 30, publicados  bajo el nombre de Problemas de la Nueva Cuba. Incluyo también el Informe de la misión Truslow. A este último la Dra. Francisca López Civeira lo define como un alerta para buscar la estabilidad del país antes de que aparecieran los barruntos insurreccionales.
Dentro de esta somera relación resulta inobviable el estudio de Gloria García. Ella  sitúa las causas de la política económica de los años 50 en los problemas cíclicos, caracteriza sus mecanismos y evalúa sus resultados acorde a las variables que ella utilizó. En buena medida y desde mi punto de vista, ella trazó pautas. Ese mismo camino lo han transitado muchísimos historiadores más y por ello no me detendré a enumerarlos.
De los trabajos más generalizadores, desde mi visión, paso a los que tratan especificidades. Ante todo están los estudios tempraneros de Raúl Cepero Bonilla sobre la política azucarera y un artículo de Oscar Pino Santos aparecido en las famosas revistas Bohemia de la libertad, durante 1959. Allí afirma que el gasto de las reservas de oro y divisas se debió más a la política monetaria destinada a contrapesar los deprimidos ingresos - tras la contracción azucarera - para evitar una escases mayor de importaciones imprescindibles a los cubanos. De producirse ese fenómeno en superior escala se agudizaría en grado sumo la ya precaria situación social. Para no tener que recurrir luego a este autor, también incluyo su afirmación de que tras la segunda postguerra y producto de la crisis estructural, el capital estadounidense realizaba una reorientación dentro de los sectores económicos cubanos, que fue favorecida por la política económica de los 50. Él lo argumentó en el libro El asalto a Cuba por la oligarquía financiera yanqui.
Mención aparte merecen dos artículos de Jacinto Torras, recogidos en la compilación de sus Obras… En ellos pronostica el fracaso de las recomendaciones de la Misión Truslow porque serían los propios componentes de la oligarquía quienes se opusieran a esos reajustes.
Estas tesis historiográficas están recogidas en obras individuales y nadie las había puesto a interactuar. Metodológicamente eso fue lo que intenté, verlas interactuando. De ahí elaboré la idea de que la crisis estructural permanente preocupó de tal modo a la hegemonía oligárquica que intentó contrarrestarla con el intervencionismo estatal de inspiración keynesiana dentro de sus políticas económicas – recurso que estaba de moda en aquellos momentos -, pero sus aspiraciones de reajuste u oxigenación del sistema estaban condenadas al fracaso, porque la élite de la propia oligarquía las rechazaba, en virtud de que su estatus dependía de la continuidad de la deformidad estructural y el sometimiento al capital foráneo.
JAC: En el contexto nacional algún texto te mostró caminos que te fueran útiles metodológicamente.
MOC: En los anaqueles de nuestras bibliotecas abundan esos textos, sin embargo, me es difícil mencionar la utilización de un volumen estrictamente metodológico. Realmente, leí una buena cantidad de obras y vi cómo sus autores habían trabajado la información. También penetré un poquito en las críticas que se hacían unos a otros y así fui realizando reajustes. Entre los tantos materiales que empleé, debo señalar algunos particularmente significativos para mí. Son los estudios del historiador económico español Antonio Santamaría, los conocí a través de Internet y luego de yo escribir el libro Resurrección… los vi comentados en esa magnífica obra del cubano Oscar Zanetti que lleva por nombre Las manos en el dulce. Fueron mi guía porque plantean la asunción de la política azucarera restrictiva como un recurso para salvar al sector azucarero y, a la vez, disminuir la magnitud de la depauperación social que la superproducción de 1952 acarreaba. También paliaría el proceso proletarizador de los estamentos medios que podría conducirlos a una radicalización de sus posiciones. Ellos lo plantearon de manera más elaborada, pero la brújula inicial fue Carlos Rafael Rodríguez con el planteamiento que ya reseñé.
Internet también me dio acceso a los trabajos sobre hegemonía de Raymond Williams, de ellos bebí respecto a ver la oligarquía como un grupo humano mutante, inmerso en relaciones heterogéneas, para nada constituyó un bloque monolítico.
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